Dejar de fumar con chicles de nicotina

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Hoy vamos a tratar un tema que seguramente originará un interesante debate: los chicles de nicotina. Vamos a abordarlo desde la perspectiva que defiende Fumabook. Empecemos diciendo que no recomendamos el consumo de este medicamento, ni en chicles ni en otros formatos como pueden ser los parches. Te voy a explicar por qué.

Los chiches, parches, etc… llevan NICOTINA, es decir, la misma droga que estás intentando dejar. Da igual cómo te la metas en el cuerpo: fumada, bebida, masticada, etc. Hay quienes argumentan que su uso puede facilitar enfrentarse a la ausencia de lo que es la conducta de fumar pero con presencia aún de la droga en sangre, para más adelante superar la ausencia de nicotina en sí.

Desde Fumabook opinamos que seguir esta metodología no es la mejor forma para superar la adicción. No apoyamos dejar una droga consumiendo esa misma droga por otra vía. Seguramente puedas conocer alguien que dejó de fumar así. Eso no significa que fueran los chicles de nicotina los que consiguieron tal logro. En este proceso intervienen otros muchos factores.

Fumabook reivindica un proceso de crecimiento personal a través de un aprendizaje que solo se produce interrumpiendo todo contacto con el mundo del tabaco: ni chicles de nicotina (te expone a la droga), ni cigarrillos de plástico mentolado (emula el acto de fumar), ni nada que suponga mantener un fino hilo con la adicción. Dejar de fumar con estos métodos es como intentar olvidar a una antigua pareja sentimental viéndola todos los días un ratito para amortiguar el dolor. Lógicamente así es imposible superar una ruptura.

Dejar de fumar implica iniciar una vida sin nicotina, sin cigarros, sin succionar ningún artilugio y sin inhalar ningún tipo de vapor. Tarde o temprano estas alternativas terminan aburriendo, precipitando una inevitable recaída.

No suponen herramientas de tránsito entre el ser fumador y no-fumador que te permita disminuir y controlar los síntomas de la abstinencia y el deseo de fumar una vez te desprendas definitivamente de ellos.

Cuando uno se aferra a estos medicamentos y artilugios está demostrando que tiene miedo y que no se atreve a dar el paso definitivo. Esto mismo ocurre cuando se intenta dejar de fumar reduciendo la cantidad de cigarrillos durante periodos muy prolongados. La reducción no debe durar más de 5-7 días. Retrasar y enlentecer el proceso de liberación no te ayudará, solo te demorará el momento, aumentando la incertidumbre, el miedo y la ansiedad.

Tarde o temprano el día llegará y habrá que superarlo. Los chicles de nicotina no te prepararán, no te aportarán aprendizaje, no te suavizará el choque ante la cruda realidad. Depositar tus esperanzas en algo externo es una mala forma de empezar tu camino.

El núcleo donde gire todo el proceso has de ser tú. Nada ni nadie debe ser el centro de atención en este gran proyecto. La persona que se quiere desenganchar del whisky, no lo hace pasándose a la ginebra. Para dejar de fumar no cambiaremos la entrada por donde entre la misma droga a tu cuerpo.

Hasta que no experimentemos la ausencia total de la droga en nuestro cerebro no podremos iniciar ese aprendizaje necesario que nos conducirá a la libertad

P.M. Alles -Psicólogo y escritor del manual para dejar de fumar: Fumabook
http://www.fumabook.com

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