Muchas veces, la persona que procrastina, justifica sus retrasos atendiendo a su falta de fuerza de voluntad, madurez, valentía, capacidad resolutiva, capacidad creativa u otras habilidades personales, llevándole a autoetiquetarse como persona poco o nada válida, sentencia que dinamita su valiosísima autoestima. Esta estrategia es muy nociva, pues se retroalimenta. Estas actividades que no son resueltas de inmediato, suelen crecer con el tiempo como una gran bola de nieve en dificultad o complejidad. Lo que hoy puede costar un poco, mañana costará seguramente más esfuerzo y se unirá a que estaremos más vulnerables por nuestro sentimiento de culpa por haberlo retrasado. Al demorarlo durante un tiempo, dicha actividad tenderá complicarse, con lo que cuando la persona no tenga más remedio que hacerle frente, obtendrá un peor resultado, confirmándose así sus miedos y colocándole irremediablemente en una situación de mayor vulnerabilidad para la siguiente ocasión. Así con el paso del tiempo, el problema irá creciendo, y su autoestima bajando (sigue en pág. 6)
Estoy. totalmente de acuerdo contigo. En cuanto a la pereza o lo que no me gusta es lo primero que hago para quitármelo de en medio. Mi actitud en cuanto a dejar el tabaco es porque he pasado por una adicción muy fuerte, que hace bastante tiempo tengo superada y es el alcoholismo. Mi temor es que dejar una adicción me haga recaer en la otra y eso por nada del mundo me lo permitiría pues ya he sufrido muchos años y he hecho sufrir a m familia. Quiero dejar el tabaco porque padezco de Epoc y ahora es muy poco pero con el tiempo iría a más y no quiero ser un cargo para nadie
Sí, Carmen. En el tabaco intervienen muchísimos factores. Uno de ellos es la procrastinación, pero no da en todos los fumadores.