Otra cosa fundamental, y tema principal de este post, es la perspectiva que debemos adoptar frente a la idea de no volver a fumar más. Para ello, suelo usar el siguiente ejemplo: Imagine que un hijo le dice a sus padres que se va a Japón a trabajar y que volverá pasado un año. Pueden suponer el dolor y el llanto que pueden llegar a experimentar esos padres al pensar el tiempo que van a estar sin ver al hijo que ha vivido durante tantos años en su casa. El impacto emocional en los progenitores sería grande. Ahora imaginen esta otra situación (sigue en pág.6)