¡Le he dado una calada!

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Cuando estamos en pleno proceso de liberación del tabaco, es posible que tengamos un desliz y caigamos en el error de dar alguna calada suelta a un cigarro. Saber gestionar este suceso es de vital importancia para lograr el gran objetivo de vivir sin tabaco.

Ante tal acontecimiento, podemos adoptar dos posturas:

-Pensar que este tropiezo forma parte del desarrollo normal del aprendizaje que supone alcanzar una vida sin cigarros, no tirando la toalla y siguiendo por la senda correcta sin fumar.

-Creer que la adicción nos ha superado, que hemos salido derrotados y que debemos seguir intentándolo en otra ocasión futura.

Esta última opción es la que suele adoptar en muchas ocasiones los fumadores. Aquí entran en juego dos factores fundamentales:

-Por un lado, el reforzamiento de la idea de que no somos capaces de vencer al tabaco. Es decir, nos hace mermar la opinión que tenemos de nuestras capacidades, dejándonos en un lugar más frágil para un siguiente y futuro intento.

-Por otro, genera sentimientos de Culpa y Frustración, factores que funcionan como elementos de combustión a la hora de poner en marcha la cruel maquinaria de la adicción en nuestro cerebro.

Lo que hacemos en este último caso, es darle rienda suelta a nuestro cerebro para que siga sintiéndose débil y dependiente del tabaco. Supone perpetuar una vez más nuestro problema. Por eso, la mejor opción que debemos seguir es la de entender el proceso como un aprendizaje, donde hay aciertos y fallos, y que esos mismos errores son los que nos harán perfeccionar y mejorar nuestras estrategias ante la próxima situación de debilidad que se nos presente. Es fundamental que sigas las siguientes 5 claves fundamentales:

Primero. Debes evitar culpabilizarte. El haber dado unas cuantas caladas no significa que seas débil o incapaz para lograr dejar de fumar.

Segundo. No trates de buscar el perdón de los demás. No tienes que rendirle cuentas a NADIE. Con la gente puedes desahogarte y buscar apoyo.

Tercero. En ningún momento debes creer que todo el recorrido ganado hasta el momento no ha servido para nada. El tiempo que lleves contabilizado de libertad, seguirá contando. ¡No empezarás de cero! ¡Sigue sumando días a tus logros!

Cuarto. Decir que dar unas caladas puedan formar parte del proceso de tu aprendizaje, no significa que puedas hacerlo cuando te apetezca o de vez en cuando. El hecho de fumar caladas sueltas, puede llevarte sin dudas a un estado de derrota absoluta. Este hecho solo puede admitirse de una forma muy puntual y excepcional.

Quinto. Es importante compartir tus preocupaciones con la personas de máxima confianza para que no se queden en tu interior. Para ello es bueno que se lo hagas saber tan pronto como puedas para no dañar su confianza y no permitir que te haga más daño dentro de ti. No obstante, es importante que no compartas tu tropiezo con quien creas que puede enfadarse contigo o echarte una reprimenda. Nadie tiene que juzgarte por ello, solo darte apoyo.

Pocas cosas en la vida se consiguen sin haber antes errado, perdónate siempre

P.M. Alles – Psicólogo y escritor del manual para dejar de fumar: Fumabook

www.fumabook.com

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