¿Vuelves a fumar cuando bebes alcohol?

dejar de fumar alcohol borracho

Es sobradamente conocida la asociación tabaco-alcohol. Por eso, hay muchas personas que al dejar de fumar, beben bebidas alcohólicas en un momento determinado y caen en la trampa y vuelven a fumar. Es decir, tenemos asociado una cosa con la otra, con lo que beber nos evoca el acto de fumar.

Pero la asociación no es lo único. El alcohol, sobre todo el exceso, nos hace perder parcialmente el control de nuestros actos, con lo que nos volvemos más vulnerables y débiles ante la llamada de la adicción. Por ambas cosas,  lo recomendable es lo siguiente.

Por un lado, y de forma general, no beber en exceso durante las primeras semanas o meses. Cada uno debe definir el límite de lo que significa «excesivo». Lo importante es que bebas moderadamente sin perder el control. Si en algún momento consideras que te has excedido y ves posibilidades de caer, lo mejor es que te vayas a casa y evites el peligro.

Por otra parte, y de forma muy particular, si la asociación que tienes entre alcohol y tabaco es muy potente, tu objetivo no es no perder el control, sino evitar totalmente las bebidas alcohólicas durante algunas semanas hasta que pasen los días de mayor vulnerabilidad.

Una y otra medida no son reglas rígidas y universales para todos los fumadores. Lo importante es que halles tus propios límites y sepas hasta dónde puedes llegar. A medida que pasen las semanas y los meses podrás ir ampliando esos límites. En este caso, es importantísimo no seguir los consejos de otras personas, pues cada uno reacciona a esta situación de muy distinta forma.

Algunos piensan que para dejar de fumar no hay que ver alterado el ritmo normal de la vida. Esto no es cierto. Esto lo suelen decir personas que no necesitaron realizar cambio alguno, pero no todos somos iguales. Dejar de fumar es la máxima prioridad, y si al beber alcohol solemos caer, tendremos que hacer los esfuerzos y sacrificios necesarios para ir sorteando los obstáculos. Es así de sencillo.

Cuando menos te lo esperes, ese periodo de restricción habrá concluido y podrás recuperar tu ritmo habitual. La perspectiva positiva es que, con estos esfuerzos, podrás vivir libre de tabaco, y la visión negativa, la de estar tres, cuatro o cinco fines de semana sin tu copita en la mano. La vida es muy larga, y sin tabaco más, ya habrá tiempo de disfrutar de una buena copa.

Renunciar a ciertas costumbres durante un tiempo no es síntoma de debilidad… ¡Ni mucho menos!

Todos los esfuerzos tendrán sus recompensas y no caerán en saco roto

¡No te rindas!

P.M. Alles -Psicólogo y escritor del manual para dejar de fumar: Fumabook

http://www.fumabook.com

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