– Hay alimentos que son estimulantes, y que debes evitar ingerir en las seis horas previas a dormir. Ejemplos son: café, té y el chocolate. Los lácteos suelen ayudar a un buen descanso. Evita comidas que te generen digestiones pesadas. No ingieras demasiado líquido e intenta dejar pasar dos horas tras la cena.
– El alcohol es un depresor del sistema nervioso central. Aunque pueda favorecer el inicio del sueño, suele provocar despertares frecuentes que empeorarán la calidad de tu descanso. Evita consumirlo durante las dos horas antes de irte a la cama.
– Debes evitar hacer ejercicio físico intenso en las cuatro horas previas a dormir. Realizar algún deporte en otras horas ―natación, caminar…― te ayudará a dormir mejor.
-Es totalmente necesario no visualizar el móvil, tablet ni ordenador en el dormitorio, y mucho menos con la luz de la pantalla en contraste con la oscuridad de la habitación.
– Si en treinta minutos tras acostarte no has conseguido conciliar el sueño, es preferible que vayas a otra dependencia de la casa a realizar alguna actividad tranquila durante un rato, y volver luego a intentarlo. Es mejor no estar dando vueltas en la cama.
– Un baño templado antes de dormir te ayudará a relajarte y a dormir plácidamente.
-Proporciona a tu dormitorio la temperatura, luz y silencio que precises para un correcto sueño.
– Si has padecido insomnio previamente a dejar de fumar, quizá debas consultar con tu médico por si considerase conveniente un complemento farmacológico que te ayude a descansar.
– No es recomendable, justo antes de dormir, iniciar conversaciones sobre temas que generen preocupaciones: problemas laborales, familiares, económicos, etc.
– Es importante evitar dormir la siesta. Intenta ir a la cama cuando sientas algo de sueño. No rompas demasiado tu rutina de horarios durante los fines de semana.
– La técnica de relajación puede ayudarte a coger el sueño.