La herramienta clave para dejar de fumar: Metacognición

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A lo largo de estos años siempre hemos hecho hincapié en la necesidad de superar el ENGAÑO MENTAL que produce ser adicto a la nicotina. Para ello, el fumador debe superar tres dificultades:

1º Reconocer y asumir que uno está sometido a un engaño mental: por mucho empeño que pongamos, los engaños, engaños son, y nos tienen “engañados”. Por eso no vale decir eso de “sí, ya lo sé, el tabaco me tiene engañado”. Un engaño que es descubierto deja de ser un engaño. Por eso, es importante dar un primer paso y aceptar que ESTAMOS SOMETIDOS A UN ENGAÑO QUE NO ALCANZAMOS IDENTIFICAR. Escapa a nuestros ojos.

2º Ignorar las órdenes que proceden del engaño: muchas de las opiniones que generamos sobre nuestra adicción proceden de ese engaño, pero las consideramos como verdades irrefutables, por ello son tan difíciles de ignorar.

3º Tras ignorar al engaño, tomar el camino más acertado: está muy bien que no hagamos caso a lo que nos dicta nuestro cerebro adicto, pero ¿entonces cómo debemos proceder? ¿Qué camino seguir?

Para simplificar al máximo lo dicho hasta el momento, permíteme que use un ejemplo muy básico: Imagina que tenemos una calculadora que tiene la capacidad de realizar operaciones matemáticas. Supongamos que escribimos:

7 + 3

Pulsamos al símbolo “=”, y en la pantalla aparece:

12

Como podemos apreciar, el resultado es erróneo (debería ser 10). Ahora mi pregunta sería ¿Qué capacidad tiene la calculadora de saber que su resultado es erróneo? En este caso, el programa que posee la calculadora falla, y la máquina no tendrá la capacidad de saber que lo está ejecutando incorrectamente, pues no tiene conciencia de su propio funcionamiento.

Pongámonos ahora que estamos con un niño de 4 años y le decimos que nos diga cuánto es 7 + 3. Nos responde igualmente “12”. La mente del niño (su cognición) ha dado un resultado erróneo. Ahora bien, este niño, en contra de lo que puede hacer la calculadora, sí puede cuestionar si su resultado es verdadero o falso. Es decir, puede pensar sobre sus propios pensamientos. Sería una cognición de su propia cognición. A este nivel superior que nos permite evaluar nuestra propia cognición le llamaremos METACOGNICIÓN. Aunque el niño no sepa aún sumar, sí que podría llegar a estas 2 conclusiones generales:

1. El resultado es correcto, es 12.

O quizás

2. El resultado es falso, es distinto de 12.

Podría incluso afinar más y establecer lo siguiente:

1. El resultado es correcto, es 12.

2. El resultado es falso, y puede ser mayor de 12.

3. El resultado es falso, y puede ser menor de 12.

 

Esto demuestra que, aunque no sepamos la respuesta a alguna cuestión, sí que podemos dar todas los resultados posibles, sabiendo que en una de ellas está la correcta.

El ser humano tiene esa capacidad METACOGNITIVA, es decir la de hacer cogniciones sobre sus propias cogniciones. Algunos la tienen más desarrollada que otros.

Llegado a este punto, es importante decir que la mente de un fumador, ejecuta algunos pensamientos y creencias (cogniciones) sobre su adicción de una forma errónea, al igual que hacía la calculadora. De ahí la importancia de aplicar el NIVEL METACOGNITIVO para poder poner en cuestión estas falacias.

Es en este momento cuando el fumador debe ser consciente de que sus opiniones sobre su adicción están equivocadas (el primer paso, reconocer que está sometido a un engaño que no le permite “funcionar” bien).

Luego, en un segundo paso,  deberá identificar sus “resultados erróneos”, por ejemplo:

-No voy a ser capaz de dejar de fumar
-Lo echaré de menos toda mi vida
-Fumar es un placer
-Etc.

Como tercer paso deberá contar con que las siguientes afirmaciones (que contradicen sus creencias) son verdaderas:

-Seré capaz de dejar de fumar
-No lo echaré de menos
-Fumar no es un placer

Esta es una buena forma de romper el Golpe de Estado Cognitivo que hablamos en el libro para poder desatarnos del “juez corrupto” en que se ha convertido nuestro cerebro adicto.

Tú también eres un ser metacognitivo que con humildad puedes pararte y decirte: “¿Y si estuviera equivocado?”

Si no existiera ese engaño te prometo que no te fumarías ni un cigarro más, y no sufrirías por ello.

¿Lo has pensado alguna vez?

¿Y si estuvieras equivocado y no lo sabes?

 

http://www.fumabook.com

 

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