
Es así y no de otra manera, la adicción es de una forma u otra según con el cuerpo que se sienta. Imagina que dos personas (sujeto A y sujeto B) se apuntan a clases para aprender a hacer escalada. Ninguno de ellos ha subido por una roca vertical en toda su vida, no tienen experiencia alguna.
El sujeto A, además, nunca ha hecho deporte en su vida. En cambio, el sujeto B ha practicado mucho piragüismo y tiene un desarrollo muscular en brazos y espalda importante. En un primer momento, el monitor les coloca los arneses de escalada y les anima a subir por la pared de un rocodromo.
A los pocos minutos el sujeto A a penas a subido unos tres metros y el sujeto B ha llegado a la cota máxima del muro situado a 9 metros. Cuando ambos han bajado, el monitor les pregunta sobre si le han parecido muy dificultosa la actividad.
El sujeto A responde que le ha parecido muy difícil, que no podía continuar y que los brazos ya le temblaban sin a penas ya tener fuerzas.
El sujeto B responde que le ha resultado muy sencillo y que podía haber continuado la escalada por más tiempo.
Viendo esto, un mismo objetivo puede parecer más o menos difícil según quien lo experimente. La opinión del sujeto A no invalida la del sujeto B, ni viceversa. Esto mismo ocurre con el tabaco, hay personas que comienzan la liberación del tabaco habiendo desarrollado «habilidades» previamente que le permiten iniciar el aprendizaje desde un punto más avanzado. Eso no quiere decir ni que sea menos adicto, ni que tengan menos problemas ni nada por el estilo.
Esta circunstancia que hace innecesario que dos fumadores discutan sobre la manera de experimentar la deshabituación del tabaco, también explica por qué no es nada conveniente en seguir los consejos de los demás para dejar de fumar. ¿Qué pasaría si el sujeto B le diera consejos al sujeto A? Pues que no le vendrían bien, pues quizás el sujeto menos preparado físicamente necesitaría una técnica más refinada para compensar su menor fuerza muscular, y no la forma de hacer del piragüista que «tira» más de músculo.
Asumir la perspectiva del aprendizaje a la hora de dejar de fumar es de vital importancia, aunque no resulta tan fácil como parece, pues ante la primera adversidad nos solemos sentir bastante decepcionados. Por eso hay que ser muy perseverante y no redirse nunca. Ante el tabaco la victoria siempre llegará, tarde o temprano.
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