
Al dejar de fumar es posible que la persona recaiga y vuelva al consumo de cigarrillos. Es muy frecuente que se decida por un número inferior al que habitualmente se consumía. Es decir, si el sujeto fumaba una cajetilla al día, regresa al consumo diario con una cantidad inferior; por ejemplo, de tres o cuatro cigarrillos.
Esta decisión, a priori, puede parecer la más lógica y acertada: «Para mi cuerpo es mejor fumar tres que veinte. Además, si vuelvo a dejarlo, supongo que será más fácil hacerlo desde una cantidad inferior». Lamentablemente, en contra de lo que pueda pensar la mayoría, esta decisión no es la correcta. Vamos a justificar lo que acabo de decir.
1. La trampa
Las personas dejan el tabaco porque saben que es malo: «Yo fumo un paquete al día. Eso es malo. Por lo tanto, debo dejar de fumar». Es decir, la persona siente una incomodidad mental por hacer algo que no debe. A esta incomodidad se le llama en psicología disonancia cognitiva. La disonancia cognitiva es el motor motivacional principal al dejar de fumar. Si es alta, la persona estará muy motivada para dejarlo, o muy desmotivada en la situación contraria.
Cuando una persona está sin fumar y se plantea volver a consumir, vuelve a sentir esa disonancia: «¡Jo!, no debería volver, sé que es muy malo para mi salud». Es justamente esa disonancia que hizo que lo dejara semanas o meses atrás. Por eso, muchas personas deciden elegir una cantidad inferior y así elaborar una explicación que genere una disonancia más baja, que les moleste menos: «Si fumo solo dos o tres al día, no me hará tanto daño». Así se esquiva sentir una disonancia muy alta y muy molesta.
En efecto, en ese momento la adicción solo quiere que la persona vuelva a consumir; la cantidad no le importa tanto. Más adelante, con el paso de los días, las semanas o los meses, la adicción se encargará de ir aumentando poco a poco la cantidad: cinco, ocho, doce, quince… y, definitivamente, el regreso a la cantidad original: veinte. Es decir, al cerebro le es más fácil ir digiriendo poco a poco pequeños ascensos en el número de cigarrillos diarios que un salto de golpe (a pequeñas dosis, no de sopetón). Es una manera tramposa de ir «toreando» los aumentos de disonancia cognitiva. Piensa una cosa: Si al final vamos a terminar fumando lo mismo, ¿para qué engañarnos con ese regreso gradual?
2. ¿Menos cantidad = más fácil dejarlo?
Eso no es cierto: tu cerebro no se acostumbra a recibir cantidades inferiores de nicotina, así no lo puedes engañar. Además, y siendo lo más importante, mientras estés fumando menos, la disonancia cognitiva será inferior. Antes dijimos que la disonancia es el motor motivacional principal que nos empuja a dejar de fumar; de este modo, si tengo poca disonancia, estaré poco motivado. Por eso es tan difícil dejar de fumar nuevamente partiendo de una reducción. Hasta que no vuelvas a tu cantidad habitual (o similar), no lo volverás a intentar con un buen nivel de motivación. Otro motivo para que no vuelvas a una cantidad reducida.
3. ¿Menos cantidad = menos daño?
En realidad es cierto: si fumamos tres cigarros al día, la cantidad de tóxicos que entran en nuestro organismo es menor que si estuviéramos fumando una cajetilla entera. Pero ¿qué quieres que te diga? En estos momentos nuestro objetivo es dejar de fumar, mantener un alto nivel de disonancia y, por lo tanto, poseer un correcto nivel motivacional. Seguramente lleves fumando veinte, treinta o cuarenta años; que lo sigas haciendo en tu cantidad habitual unas semanas más mientras te preparas y vuelves a dejarlo correctamente no va a cambiar sustancialmente el destino de tu organismo (si padeces alguna enfermedad grave, como un enfisema pulmonar, podría estar justificado, pero para la población general de fumadores no merece la pena).
Por todo ello, cuando recaigas, no lo hagas a una cantidad inferior de manera forzada: vuelve a la cantidad habitual que tu cerebro adicto te pida. Aunque pueda ir en contra de toda lógica, los fumadores, tarde o temprano, regresan a su cantidad habitual. ¿Para qué pasar por ese proceso que no te conduce a nada?
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