Cuando fumar es preciso

Foto de Pixabay

No sé cuántas veces he pensado en escribir este artículo y finalmente he decidido por dejarlo aparcado hasta tenerlo más claro. Creo que ya ha llegado el momento de ser sincero en esto aunque con ello deba asumir cierto nivel de riesgo. Vamos allá.

Durante años, en Fumabook hemos puesto toda la atención en la fase de Preparación (1º etapa del PAPI) como clave para obtener buenos resultados. El tiempo pasa, aumentando mi experiencia con los fumadores, haciéndome entender que había algo en la segunda fase del PAPI, en el de lla Abstinencia, que no quedaba lo suficientemente claro. Una piedra donde estaban chocando cierto número de fumadores.

Todo fumador que deja de fumar se marca el objetivo de no fumar ni un cigarrillo más. Dar una sola calada pareciera casi como un pecado mortal. Por otra parte, Fumabook siempre ha puesto de manifiesto que la caída forma parte del Aprendizaje, que en el error se encuentra la misma fuente del conocimiento. Estas dos ideas parecen chocar: No fumar – fumar para aprender. Y aquí, en no entender esto, está el verdadero problema.

Explicarlo supone el riesgo de que alguien lo malinterprete y se lance de cabeza a un cigarrillo. Éste es el motivo por el que debo explicarlo muy bien. Para ello voy a ponerte un ejemplo muy sencillo.

«Pedro era un niño de siete años que nunca había mirado al sol, pues desde siempre su padre le había prohibido hacerlo. Le decía que si lo hacía le molestarían los ojos. De esa manera, el pobre Pedro le obedeció y se convirtió en el único adulto que en su vida había mirado el sol con sus propios ojos. Por la calle, siempre iría mirando al suelo. Los días soleados eran una tentanción para él, pues se imaginaba a sí mismo observando aquella bella estrella anaranjada siendo engullida por el firmamento en un cálido atardecer de verano. Tanto ansiaba contemplarla, que le escribió poemas y le pintó lienzos en forma y color de cómo él le había imaginado desde la infancia en base a lo que le habían contando sus amigos: un gran sol circular y amarillo. Ciertamente, Pedro había idealizado al sol y siempre pensaba en él, hasta el punto de pretender fabricar unas gafas especiales que no le dañaran los ojos al mirarlo».

Cualquiera puede concluir que hubiera sido más fácil que Pedro mirara al sol desde pequeño y aprendiera por sus propios medios que al sol no se le puede mirar directamente más que unos instantes. Hubiera puesto fin a toda esta historia, a esa forma de «idealizar esa fruta prohibida que jamás se le atrevería hincarle el diente».

Esto que intento explicar con Pedro y el Sol, es lo que le sucede a ciertos fumadores que tratan de dejar de fumar. Hay un momento en su fase de Abstinencia en que desean fuertemente fumar (la tentación de mirar al sol), pero que su convicción o su nivel de resistencia son tan grandes, que son capaces de decir «NO» un millón de veces dejando idealizada en la imaginación ese supuesto momento placentero de fumarse un cigarrillo. Es decir, son fumadores con una gran fuerza de superación que logran «no mirar al sol»pero desarrollando un anhelo o un recuerdo melancólico de lo que suponía fumar un cigarrillo (la idealización del cigarro). A medida que pasan el tiempo sin fumar, la necesidad de nicotina se va extinguiendo, pero sus mentes siguen «apasionadas» con los recuerdos sobre lo que el cigarrillo les hacía sentir. La persona no llega a comprender que todo aquello que le daba fumar, lo lograba precisamente por tener esa «necesidad de droga». Ahora que el tiempo ha pasado y ya desapareció esa necesidad, lo único que lo víncula con la nicotina es ese «recuerdo» de añoranza.

Estaríamos hablando de la diferencia entre dejar de fumar y superar la adicción. El fumador, en este caso, no fumaría más en toda la vida, pero dejaría una espina clavada en algún lugar de su mente. Una espina que no le permitirá disfrutar de la libertad plena y que supondrá un riesgo potencial de caída ante algún estado emocional negativo o un exceso de confianza (sensación de control).

Es en este caso cuando se produce un vacío, una presión negativa en el proceso, una DEMANDA DE APRENDIZAJE. Este aprendizaje requerirá mirar directamente al sol y enseñar que es molesto y que deja una mancha oscura en la mirada durante un buen rato (fumar).

¿Qué quiero decir con esto? Que hay un momento en el proceso de algunas personas en el que si no fuman terminarán idealizándolo pero que si lo hacen, tienen una gran probabilidad de volver a ser fumadores. Estamos dibujando un círculo muy estrecho alrededor del concepto de “el cigarro que enseña” (se recomienda leer el artículo “los 4 cigarros del Apocalipsis). Mi recomendación es que merece la pena mirar el sol y sacar cada uno sus propias conclusiones. No podemos ser niños obedientes toda la vida: Necesitamos, cuando ya la necesidad esté menguando o casi totalmente exterminada y se esté produciendo un proceso de idealización, poner un cigarrillo entre los labios para comprender que aquello (ese cilindro lleno de mierda) ya no nos aporta nada. Ya no satisface ninguna necesidad porque ésta ya no existe o es insignificante. Para mí sí que merece la pena ese riesgo con el fin de evitar idealizar esa basura. Lógicamente esto no se puede elegir fríamente, debe ser resultado de un estado de secuestro mental en que ya uno no puede más y deja a un lado esa extremada capacidad de resistencia que le caracteriza. Es decir, esto no vale para todos los fumadores, solo para aquellos con la capacidad de llevarse una vida entera mirando al suelo con tal de cumplir el mandato de su padre de no mirar al sol y que estén elaborando ese proceso de idealización.

El ser humano se nutre de la experiencia de sus vivencias, no podemos dejarnos guiar continuamente por lo que nos digan, hay cosas que las debemos aprender por nosotros mismo, y quizás, para repugnar al tabaco, a veces es necesario un último y único contacto que nos confirme que eso ya no pinta nada en nuestras vidas.

Espero que hayas entendido bien este artículo y no salgas corriendo a comprar tabaco. El “cigarro que enseña” llega solo, no se busca, y NO debe generar ni culpa ni vergüenza, solo aprendizaje y crecimiento.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s