Yo dejé de fumar así

Foto de Kelly L en Pexels

La mayoría de fumadores cometen dos errores fundamentales que dificultan el objetivo de dejar de fumar:

  1. Por un lado, pensar que fuman por tener un simple mal hábito o costumbre insana. Éste es el motivo por el que suelen buscar “consejos breves de andar por casa”. El fumador padece una adicción, que es algo mucho más serio y que requiere de otra manera de abordar el tema.
  1. Otro error habitual es creer que uno es fumador por su culpa o por sus características personales. Fumar no es el resultado de una mala decisión ni consecuencia de una debilidad personal. Se inicia el consumo a edades en la que uno no está ni biológica ni psicologícamente preparado para hacer frente a esta droga tan poderosa. El tabaquismo es un problema social que, como tal, hace del fumador una víctima.

Una vez comprendido esto, el fumador debe establecer el objetivo de superar su adicción. Simple y llanamente es eso. No vale de mucho centrarse ni en la probabilidad que tiene uno de enfermar o morir como consecuencia del tabaco, si uno no se centra en la adicción. Como enfermedad que es, la adicción requiere de un tiempo para “curarse”. No se logra ni en tres semanas ni en tres meses. La cura de la adicción es algo que requiere de algunos años. ¿Eso significa que estaremos varios años pasándolo mal? No. El periodo más duro ocupa unos 12 meses aproximadamente, pero eso no significa que uno haya superado su enfermedad. Esto es algo mucho más complejo de explicar y de entender.

Antes de los “pulmones negros” o “cánceres de pulmón”, todos los fumadores padecen una enfermedad mucho más relevante, la adicción. ¿De qué trata la adicción a la nicotina?

Ser adicto a la nicotina significa poseer un cerebro no sano que necesita cada cierto tiempo una nueva dosis de droga. Es decir, el cerebro adicto “fabrica” necesidad de nicotina. Si la persona no le suministra al cerebro adicto la dosis, este cerebro emite una señal de malestar (abstinencia). Dado que este malestar es incómodo para el fumador, éste se siente obligado a fumar para introducir en el cuerpo una cantidad de droga que mantenga al cerebro adicto sin emitir esa señal de malestar. La desaparición de esta señal negativa es confundida erróneamente por el fumador como una señal de placer. El tabaco por sí solo no tiene la capacidad de provocar placer, por eso no lo consigue en aquellas personas sanas que nuncan han fumado en su vida, antes, nos hemos debido convertir en seres adictos.

Tras este proceso, el fumador buscará repetidamente ese “supuesto placer” (la eliminación de la señal de malestar) a través de la conducta de consumo (fumando).

A partir de este momento, el fumador enfrentará dos realidades en su mente:

  1. Saber que fumar enferma y mata a millones de personas.
  2. Saber que fuma.

Esta realidad (hacer algo que se sabe que no está bien) obliga al fumador a realizar una serie de cambios a nivel mental. Todo ser humano que hace algo que esta mal necesita imperiosamente construir una argumentación o un conjunto de motivos que “justifiquen” esa incongruencia de hacer algo que se sabe que es malo. El relato que fabrique el fumador lo hará único respecto al resto de fumadores.

De este modo, habrá fumadores que sigan fumando porque piensan que no tienen fuerza de voluntad y temen estar ansiosos el resto de sus vidas, y otros, en cambio, lo harán pensando que son libres de hacer con su cuerpo aquello que les da la gana sin importar si morir o enfermar por ello.

Todo el conjunto de pensamientos que genere el fumador se irá haciendo con el paso de los años cada vez más fuerte. Todos esos pensamientos no son más que un montón de creencias irracionales que le sirven al fumador de instrumento para seguir fumando. No será fácil convencerle de lo contrario, y esto supone un verdadero obstáculo en el tratamiento de la enfermedad.

De esta manera, podríamos resumir diciendo que la adicción se expresa de dos maneras fundamentales:

  1. Creando necesidad de nicotina.
  2. Construyendo pensamientos irracionales para justificar la conducta de consumo y así poder seguir satisfacciendo esa necesidad de nicotina.

Si te das cuenta, aquí pinta muy poco el alquitrán de tus pulmones o la manera en que tosas por la manaña. En efecto, la adicción es un problema del cerebro, no de los pulmones.

Entendido todo esto, se hace patente la necesidad de señalar cuál debe ser nuetro primer objetivo: ignorar las creencias irracionales que genera nuestro cerebro adicto. Una vez hagamos esto, nuestra siguiente meta es dejar de satisfacer la necesidad de nicotina dejando de fumar de una manera definitiva. Una vez demos este paso, el cerebro adicto se irá reconvirtiendo poco a poco de nuevo en un cerebro sano que no emitirá necesidad de nicotina y por tanto tampoco esa señal de malestar (abstinencia). Así es, con el tiempo, el fumador recuperará una vida completamente normal.

Muchos fumadores se preguntan si podrán fumarse en alguna ocasión especial algún cigarrillo. Esta cuestión deja en evidencia un montón de esas creencias irracionales que el adicto puede llegar a padecer. Si dentro de un tiempo no existirá la necesidad de droga en tu cerebro, ¿qué sentido tendrá fumarse un cigarrillo? Piensa profundamente sobre ello.

Si quieres aprender más sobre el proceso de dejar de fumar, te espero en http://www.fumabook.com

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