El opinador externo

Foto de Andrea Piacquadio en Pexels

Como hemos comentado a lo largo del libro, el fumador está sometido a un engaño mental que es sinónimo de sufrir un golpe de estado cognitivo y que es producto de ese conjunto de creencias erróneas que posee. Es decir, el cerebro adicto del fumador es como un juez corrupto y sobornado por el Carcelero que trabaja principalmente para la consecución de una nueva dosis de nicotina. Es preciso saber que, cualquier “problema” que deba tratar la mente del fumador, deberá ser resuelto por este juez. De esta manera, cuando nos situemos ante cualquier “problema” que tenga la más mínima relación con el tabaco, el dictamen definitivo no será para nada neutral o imparcial. Sin duda, un grave problema para el fumador. En estos momentos, es importante comprender que a los cerebros humanos se le platean continuamente “problemas cognitivos” o situaciones ante las que deben tomar multitud de decisiones. Para ello, llevarán a cabo una serie de “procesamientos cognitivos” o procesos en que los que se valoran las informaciones disponibles sobre dichos problemas, y que se traducirán o desembocarán en un “producto cognitivo” o resolución final. Pongamos un ejemplo.

  1. Problema cognitivo: ¿A qué hora salgo de casa para llegar a tiempo al aeropuerto?
  2. Procesamiento cognitivo: Debo de estar a las 9 a.m. para facturar las maletas. El taxi tardará, siendo lunes a esa hora, unos 30 minutos. Es necesario contar con 20 minutos más por si ocurre algún imprevisto. Yo soy una persona muy nerviosa que necesito ir con mucho tiempo de sobra.
  3. Producto cognitivo: Lo mejor es que salga a las 7:45 a.m.

Cuando el fumador se plantea la idea de dejar de fumar, son puestos en marcha multitud de problemas, procesamientos y productos cognitivos. Durante los procesamientos, el análisis de las informaciones disponibles y las valoraciones finales que nos conduzcan al producto cognitivo final, estarán fuertemente influenciados por el golpe de estado cognitivo resultante de la adicción. Éste es el motivo por el que es tan habitual que el producto cognitivo suela estar dirigido a mantener el consumo de tabaco. Pongamos un ejemplo.

  1. Problema cognitivo: ¿Dejo de fumar?
  2. Procesamiento cognitivo: Actualmente estoy muy estresado por el trabajo. Además, últimamente discuto mucho con mi pareja.
  3. Producto cognitivo: Es recomendable que lo deje para el año que viene, a ver si es mejor momento que ahora.

Dada esta lamentable circunstancia a la que se enfrenta el fumador (poseer un boicoteador interno que impide tomar la decisión más acertada), se hace necesaria la presencia de una figura mediadora externa neutral que no esté bajo la influencia del Carcelero. ¿Cómo se consigue esto?

Lógicamente, la persona no podrá disponer de un “segundo cerebro físico no corrupto” al que se pueda conectar por USB a modo de “antivirus de ordenador” para que analice las decisiones tomadas por su cerebro principal y para que así dictamine si son válidos o no sus productos cognitivos. Pero, lo que sí está a nuestro alcance, es lo que en Fumabook llamamos como “opinador externo” o “análisis metacognitivo”. El término metacognición lo usamos para denominar a ese nivel superior de análisis que podríamos situar por encima de nuestro nivel cognitivo habitual. Es decir, sería como disponer de un cerebro superior u opinador externo que evaluara los productos cognitivos generados por nuestro cerebro principal. El cerebro humano sí que dispone de esa capacidad metacognitiva. Veámoslo siguiendo el ejemplo anterior:

  1. Producto cognitivo (del cerebro principal): Es recomendable que deje de fumar el año que viene dado el nivel de estrés en mi trabajo y mi situación sentimental.
  2. Análisis metacognitivo: ¿Y si la decisión de demorarlo un año más no sea la más adecuada? ¿Y si siempre voy a encontrar una excusa para retrasar la fecha? ¿Y si realmente el estrés del trabajo y las discusiones con mi pareja no pueden ser factores que determinen la elección de la fecha para dejar de fumar? ¿Y si todo este planteamiento no está siendo más que el resultado al miedo que tengo ante la simple idea de dejar de fumar?
  3. Resultado del análisis metacognitivo: Es cierto que ignoro cuál es la respuesta correcta a todas estas preguntas, pero dado que mi jucio está seriamente influido por la adicción, debo poner en cuarentena todas las decisiones que me lleven a posponer el tratamiento de esta adicción, con lo que debo de ignorar todos los planteamientos que me conduzcan a seguir fumando. Ésa debe ser mi norma general a aplicar a partir de ahora.

Dado que cada fumador sufrirá un engaño mental o golpe de estado cognitivo más o menos profundo, no todo el mundo podrá aplicar un mismo análisis metacognitivo. Por ejemplo, los fumadores tipo I más extremos, simplemente, rechazarán el uso de estas estrategias ya que pondrán en serio peligro el consumo de tabaco (su bien más preciado).

Siguiendo esta idea, Fumabook te propone una escala en la que se describen los distintos niveles metacognitivos que podemos encontrar en los fumadores (o los diferentes tipos de opinadores externos existentes). Es recomendable que los conozcas y sepas ubicarte en uno de ellos. A medida que subimos de nivel, aumentamos las capacidades metacognitivas, por lo que éstas no serán excluyentes, sino acumulativas. Es decir, estar en el quinto nivel supondrá que tenemos también las capacidades de los niveles anteriores. Conocer el nivel al que pertecenes, las capacidades que dispones en cada uno de ellos, y aquellas que puedes obtener si cambias de nivel, te servirá sin duda para aumentar tu nivel de consciencia ante el problema del tabaco, arma fundamental para lograr el éxito. Un mayor nivel de consciencia te ayudará a su vez a escalar a los niveles superiores, hecho que será uno de tus principales objetivos. Con el tiempo, toda persona que deja de fumar debería aumentar su nivel metacognitivo ante su problema de tabaco para asegurar una adecuada y duradera resolución de su adicción. Veamos los distintos niveles metacognitivos propuestos por Fumabook:

1-NULO: Es el fumador que no atiende a sus pensamientos o elementos cognitivos relacionados con su consumo de tabaco. Si piensa sobre ello se centra únicamente en la “conducta” de fumar, nunca en sus procesos mentales. Ejemplos de ellos son los fumadores que pueden elaborar afirmaciones del tipo: “fumo desde que era muy joven”, “me cuesta mucho dejarlo”, “me gusta mucho fumar”, etc. En este nivel no se profundiza mucho más sobre la materia.

2-DE SUPERVIVENCIA: Los fumadores de este nivel tampoco se centran en los procesos mentales, pero elaboran pensamientos sobre su “conducta de fumar y sus consecuencias” con el fin de tomar alguna medida para preservar la salud física: “el tabaco hace que tenga mucha tos y mucosidad en la garganta”, “debería fumar menos”, “intentaré salir a pasear para limpiar los pulmones”, etc.

3-TRANSFERIDO: En este nivel sí aparecen ciertos procesos mentales más elaborados que intervienen sobre su conducta de fumar, pero no son de cosecha propia, sino seguidos por consejo de alguien (médico, método para dejar de fumar, etc.). Un ejemplo es “voy a hacer un listado de los beneficios que me puede reportar dejar de fumar, tal y como me ha recomendado mi médico”.

4-CREATIVO: Aquí también aparecen ciertos procesos mentales, pero esta vez sí son de cosecha propia. Por ejemplo: “Voy a hacer crucigramas para entretener la mente y así no tener ganas de fumar”.

5-CONSCIENTE: En este nivel se observan directamente los procesos mentales propios referidos al tabaco: “creo que mi problema es que me da miedo vivir sin tabaco”.

6-ANALÍTICO: Se efectúan análisis de los procesos mentales observados: “quizás mis miedos los tenga por pensar que sin tabaco voy a ser infeliz”.

7-PLENO: En este nivel la persona no se conforma con emitir conclusiones procedentes de sus análisis en la fase anterior. A partir de ahora reconoce la probabilidad de cometer errores cognitivos en este nivel “analítico” y, por ello, la probabilidad de generar pensamientos irracionales o erróneos: “Puede que al dejar de fumar no sea infeliz, y mi vida sea igual que la de ahora o, incluso, pueda ser más feliz”. Aquí el fumador pone en tela de juicio sus propias creencias y opiniones sobre él y su relación con el tabaco.

8-APLICADO: El fumador puede poner en práctica las conclusiones extraídas en el nivel anterior: “ya que mi miedo es infundado, voy a ignorar esos pensamientos que me atemorizan y voy a intentar dejar de fumar”. Aquí es donde debe llegar todo fumador para poder dejar de fumar de una forma más efectiva, eficaz y duradera, pues le protegerá eficazmente ante las agresiones del cerebro adicto no solo en los primeros meses, sino ante posibles recaídas en el futuro (exceso de confianza / estado emocional negativo).

Es importante aclarar que encontrarse en el NIVEL PLENO o APLICADO no es sinónimo de estar en posesión de la verdad, sino en una postura de humildad o apertura en el que uno reconoce que puede estar equivocado y debe abrirse a otras alternativas que hasta el momento no había contemplado.

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