La tubería del fumador

Foto de Nitin Sharma en Pexels

El problema al que se presenta el fumador es como una tubería agrietada que libera agua. Imagina que te levantas una mañana y en el techo de la cocina hay una gran mancha de humedad. ¿Qué harías? ¿pintarías sin más la mancha o buscarías la grieta de la tubería para repararla?

Los pulmones de los fumadores son como el techo blanco y reluciente de una cocina. Cuando estos se empiezan a ponerse negros, lo único que nos queda es buscar y reparar la grieta (=la adicción).

Beber infusiones para limpiar los pulmones es como coger una brocha con pintura para tapar el verdadero problema que hay detrás de un techo manchado (=una pérdida de tiempo). ¿De qué sirve preocuparse tanto en si respiras bien, tienes mucha mucosidad o te pica la garganta? Todos esos son síntomas indirectos de un problema mayor (=la adicción).

Otro de los errores más habituales de los fumadores es buscar una explicación a su problema. ¿Por qué me hice fumador? Explicaciones muy habituales son: tenía muy baja autoestima, no tenía fuerza de volutad, empecé a fumar muy joven, tenía mucha ansiedad, etc. ¿De verdad crees que importa tanto la manera o el momento en que empezaste a fumar? El problema actual que tienes que resolver es la adicción, y en él te tienes que centrar. Comprender cómo funciona y conocer sus puntos débiles son pasos necesarios si quieres dejar de fumar de una manera más eficiente.

OLVÍDATE DE TODO LO DE ALREDEDOR Y CÉNTRATE EN TU TUBERÍA

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