Averigua tu grado de adicción al tabaco

La experiencia me ha enseñado que la mejor manera de medir el grado de adicción que tiene un fumador no es contando cigarrillos. Sin duda, he visto cómo consumidores de 40 cigarrillos al día han dejado de fumar de un plumazo y cómo con cantidades inferiores (3 o 5 diarios) han sido incapaces de lograrlo. Detrás del número de cigarrillos hay algo más. Te lo voy a explicar.

Ser fumador es sinónimo de ser adicto. Esta adicción la siente el fumador a través de una “necesidad de fumar”. Esta necesidad puede ser de un número determinado de cigarrillos, 1 u 80 al día, da igual. Lo que es realmente relevante la manera en que el fumador argumenta el hecho de satisfacer esa necesidad. Es decir, la explicación que sostiene o mantiene de pie la conducta de fumar que tiene como objetivo satisfacer esa necesidad.

No es lo mismo decir “yo fumo porque es un placer”, que afirmar “fumo porque no tengo fuerza de voluntad para dejarlo” o “fumo porque si no, voy a estar toda mi vida con un nivel de ansiedad muy fuerte”. De forma genérica podríamos decir que hay tres tipos de argumentaciones:

1. Las que defienden el consumo de tabaco.

2. Las que se muestran la incapacidad a dejar el consumo de tabaco.

3. Las que anticipan un futuro muy negativo sin tabaco.

Todos los fumadores van a tener una mezcla, pudiendo presentar predilección por una o dos de ellas. De este modo, las personas del primer grupo, que defienden el consumo de tabaco, no querrán dejar de fumar, y si se les presenta alguna situación que lo exija (por ejemplo, un problema de salud) se verán en la obligación, en el deber o en la necesidad de dejarlo, hecho que será expresado con un TENGO QUE DEJAR DE FUMAR. Por otra parte, los fumadores que argumentan preferentemente el hecho de satisfacer su necesidad a través de la incapacidad de dejar el consumo de tabaco y/o la anticipción de un futuro muy negativo sin tabaco, desearán dejarlo, y lo expresarán con el QUIERO DEJAR DE FUMAR, PERO NO PUEDO Y/O ME DA MIEDO VIVIR SIN ÉL (en base a una serie de pensamientos anticipatorios).

Una vez explicado esto, es importante comprender que dichas argumentaciones son producto de un engaño mental que produce la droga en nuestro cerebro. El engaño mental más profundo es aquel que se daría en aquellas personas que ni siquiera quieren dejarlo, y el más leve, en las que sí quieren pero creen no poder conseguirlo o temen ciertas consecuencias negativas anticipadas mentalmente. “NO QUERER DEJAR DE FUMAR”, “CREER NO PODER DEJAR DE FUMAR” y “EL MIEDO PROCEDENTE DE LOS PENSAMIENTOS ANTICIPATORIOS ANTE UNA VIDA SIN TABACO”, son 3 síntomas fundamentales de la adicción. Depende de la cantidad y fuerza de tus argumentaciones, más adicto serás y más difícil te será dejarlo.

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