El volcán del fumador

Foto de Clive Kim en Pexels

El otro día salió en los informativos cómo los habitantes de la isla de La Palma debían retirar a diario de las azoteas y tejados las montañas de ceniza acumulada depositadas por el volcán activo en la isla. Un duro trabajo a repetir día tras día para no ver cómo sus hogares se derrumban por el peso de la ceniza. Esta idea me recordó un poco a lo que sucede en el interior del organismo de los fumadores. Al fumar, además del alquitrán que tapiza de negro nuestro pulmones, hay más de 7.000 sustancias químicas (muchas de ellas cancerígenas) que se reparten por nuestro torrente sanguíneo a cada tejido, a cada célula de nuestro cuerpo. El organismo tiene mecanismos para “limpiar” estos productos al igual que hace los ciudadanos de esta isla, con la salvedad que es mayor la velocidad con que la porquería entra que la de la limpieza. No sé si recuerdas aquel dibujo animado de la infancia llamado “Érase una vez la vida”, donde explicaban el funcionamiento de nuestro cuerpo a través de unos microscópicos personajes que vivían en nuestro interior.

De esta manera, podríamos imaginar cómo unos “hombrecitos” retiran con una pala todos los días el alquitrán de los pulmones y demás sustancias químicas de los demás tejidos sin dar abasto. No les da tiempo evitar el cúmulo de tanta basura procedente del tabaco. Por eso, el fumador tiene que entender que, desde el primer minuto en el que deja de fumar, sus “hombrecitos” encargados de limpiar su cuerpo, empiezan a limpiar todos los depósitos con eficacia. Esta huella dejada en nuestro cuerpo tras décadas como fumador no se puede borrar en pocos días, ni mucho menos, pero es muy importante comprender de qué manera, al dejar de fumar, permitimos que se pare el daño y se inicie una reparación que con los años nos dejará en unas condiciones óptimas de salud. Cada inhalación de humo que te ahorras, supone frenar esa “lluvia de ceniza volcánica” sobre tus pulmones y todo tu cuerpo. A veces, los fumadores se desesperan por no ver resultados. La regeneración del daño de tu cuerpo, y lo que es más importante, la reconversión de tu cerebro adicto en un cerebro sano empieza desde el primer segundo que estás sin fumar, el problema es que no eres capaz de verlo.

No obstante, te recordamos la necesidad de centrarte en la recuperación y curación de la adicción, pues de este hecho vendrá como efecto colateral la recuperación de tu cuerpo. Lo primero es la adicción, no lo olvides. Centrarte única y principalmente en tus pulmones no es la estrategia más adecuada. Por en el centro TU ADICCIÓN.

http://www.fumabook.com

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