El «Santuario» del fumador

Foto de Eva Elijas en Pexels

No son pocos los fumadores los que, a los días o semanas de dejar de fumar, entran en una fase de bloqueo o engaño mental (golpe de estado cognitivo) y vuelven a fumar. Son circunstancias en las que, tras una fuerte activación de las creencias erróneas (esto se producirá por la exposición a uno o varios estímulos disparadores) , los síntomas de la abstinencia se agudizan, llevando a la generación espontánea de «creencias facilitadoras» cuya misión es la de dar permiso para consumir de nuevo (puntual o indefinidamente):

– Creo que no estoy bien preparado, volveré a fumar y lo intentaré más adelante.
– Estoy con un nivel de ansiedad muy alto, va a ser peor el remedio que la enfermedad, volveré a fumar.
– No merece la pena vivir con esta angustia, la vida hay que disfrutarla, vuelvo a fumar.
– Etc.

Podemos afirmar que, en estos casos, el fumador ha perdido el control de la situación por una pérdida más o menos intensa de su nivel de consciencia. Él no lo sabe, pero sin querer se ha convertido en una marioneta sin poder de decisión manejada por los hilos de la adicción. Para solucionar esta situación, el fumador debe salir de este engaño o bloqueo que funciona a modo de trance mental. Esto no es una tarea fácil, por eso lo más conveniente es prevenirlo con las estrategias que te aporta cualquier terapia cognitivo-conductual como es Fumabook (diario personal, realización de nuevas actividades, etc.)… ¿Pero qué hacer cuando no hemos podido evitarlo y se nos presenta esta terrible situación? No siempre funciona acudir a alguien de confianza (pareja, amigo, psicólogo…) pues el propio engaño nos convencerá para no hablar con ellos del asunto (no querremos escuchar cosas que nos intente convencer de lo contrario). En estos casos, el fumador puede llevar una técnica de rescate que yo llamo «el regreso al Santuario». Para explicar qué significa esto te voy a poner un ejemplo.

Imagina a un trabajador raso, llamado Miguel, que es nombrado por sorpresa Presidente de la empresa. Este individuo guarda en un cajón un sobre donde escribe «leer dentro de un año». Pasado los 365 días, este hombre abre el sobre y extrae un papel donde pone: Hola, Miguel del futuro, asegúrate de que el puesto no se te haya subido a la cabeza, para eso responde a estas preguntas:
– ¿Sigues teniendo los mismos amigos?
– ¿Sigues yendo al parque con tu hijo?
– ¿Sigues tratando con respeto a tus antiguos compañeros de trabajo?
– ¿Sigues disfrutando con un bello atardecer o un paseo por la playa?

Si te das cuenta, la técnica llevada a cabo por Miguel es la de guardar un recordatorio para comprobar en un futuro que su nuevo puesto de Presidente no le hubiera cambiado en aquellas cosas que él consideraba como importantes. Para eso, construyó una especie de «Santuario» (un cajón con una breve carta) donde poder acudir en caso necesidad, y recordar cuáles eran sus valores fundamentales antes de ser nombrado Presidente de una gran empresa.

De esta manera, todo fumador debe establecer su propio «Santuario» donde acudir en cualquier momento que decida volver a fumar (puntual o indefinidamente). Este papel, será como un Santuario libre de creencias erróneas escrito antes de dejar de fumar cuando uno está convencido y motivado que quiere dejar de fumar. En él, el fumador deberá escribir los verdaderos motivos por los que decidió dejar de fumar (principalmente motivación intrínseca – se recomienda leer los tipos de motivación en el blog o libro Fumabook) y la siguiente información:

– La necesidad de avisar a la persona de confianza seleccionada (pareja, amigo o psicólogo) de que se va a fumar (antes de la caída), se está fumando (durante la caída) o se ha fumado (después de la caída) y conversar sobre ello. Cuanto antes lleves a cabo esta decisión, mayor nivel de consciencia y menor bloqueo mental presentarás. No avisar o tardar dos semanas en hacerlo tras fumar es un signo de grave bloqueo mental. Recuerda que tu persona de confianza no puede ser fumadora (ni usuarios de vapeadores) ni nadie que lo haya dejado hace poco.

– En caso de volver a fumar temporalmente, hacerlo en la misma cantidad que se hacía antes de dejar de fumar. No fumar menos, no reducir la cantidad, para no caer en el grave error de mantener una disonancia cognitiva reducida. El fumador necesita un buen nivel de disonancia cognitiva que le movilice a dejar de fumar. Las opciones para el fumador serán las de no fumar o fumar la cantidad habitual, pero posiciones intermedias, no.

– Recordar que no habrá un momento mejor. Dejar muy claro que cualquier motivo que se haya elaborado para demorar una nueva fecha será una falsa excusa construida por el cerebro adicto.

– Recordar la necesidad de acudir al Diario Personal para reflexionar por escrito sobre la situación y poner en tela de juicio los argumentos que nos empuja a volver a fumar.

Acceder a esta información (ir a tu Santuario y abrir tu sobre) ya supone en sí un acto de consciencia y control de la situación. Cuando veas que el peligro acecha, apártate del lugar donde te halles, ve a tu Santuario y lee detenida y reflexivamente tu «carta de rescate». La primera finalidad de todo esto NO es que no te fumes ese cigarrillo o que si ya lo has hecho, vuelvas a dejarlo. Tu objetivo en este caso es recuperar el nivel de consciencia óptimo que hayas perdido. Si te das cuenta, supone un ejercicio metacognitivo (se recomienda leer los artículos sobre Metacognición del blog Fumabook) que hará elevar el nivel de consciencia y bajar la intensidad del bloqueo mental.

Así que, ya sabes, establece tu Santuario y acude a él cuando sientas que las cosas se empiezan a complicar. Si crees que existe la posibilidad de no acordarte de él, pídele a tu familia que te diga la palabra «Santuario» cuando te vean muy mal, o escríbela en un post-it que pegues, por ejemplo, en el espejo donde te mires cada mañana.

Recuerda, lo peor que puede hacer alguien que ha dejado de fumar es volver a fumar poca cantidad y no querer hablarlo con nadie… Ése es el peor síntoma.

Es verdad que no podemos pedir a la persona bajo el efecto de un bloqueo mental que no fume, pues de eso trata esta terrible enfermedad, pero sí le podemos recomendar que regrese a su «Santuario» como ejercicio de conciencia y responsabilidad. ¿Te vas negar a ello?

www.fumabook.com

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