Bajando el Everest

Cuando uno comienza a subir el Everest, a medida que se sitúa a más altitud, hace más frío y hay menos oxígeno. Sin duda, dos condiciones que aumentan el sufrimiento. Este hecho es el que hace que uno, a mitad de camino, se lo piense y se dé media vuelta.

Al dejar de fumar hay muchos fumadores que se rinden a los pocos días de empezar pues piensan que el malestar de la abstinencia puede mantenerse o, incluso, aumentar. En este caso, el fumador debe saber que el efecto será el inverso que al subir el Everest, es como si en vez de subir lo bajara: cada vez va a estar más calentito y va a respirar mucho mejor por aumentar los niveles de oxígeno.

Así es, a medida que pase el tiempo, los síntomas de la abstinencia irán a menos. Piensa que vas bajando una gran montaña. Tu meta no estará en la fría cima, sino en tu agradable y cómodo hogar.

http://www.fumabook.com

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