EL “MÉTODO del ALBAÑIL” para dejar de fumar

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En Fumabook utilizamos la metáfora del muro de ladrillos para comprender cómo debemos afrontar cada día sin tabaco. Hoy vamos a profundizar un poco sobre ello.

En el momento que el fumador saca un pie de la cama, su maquinaria mental comienza a funcionar a pleno rendimiento. En esos primeros días sin su dosis de nicotina lo normal es que el “monotema mental” sea: ESTOY SIN FUMAR. Así es, desde primera hora todos los pensamientos girarán alrededor del tabaco. El problema se produce cuando el fumador usa el “método del albañil” durante estos primeros días. ¿Qué significa esto? El albañil, entre otras cosas, se dedica a levantar muros, ladrillo a ladrillo, fijándolos con cemento para construir un bloque sólido impenetrable. Este tipo de fumadores, que no son pocos, harán lo mismo, construir un robusto muro a primera hora de la mañana. Te voy a explicar cómo.

A lo largo del día, el fumador se debe enfrentar a una serie de retos que dependen de cómo tiene configurado su hábito de fumar y su curva de necesidad. Ejemplos son: el cigarrillo del café, el del coche camino de trabajo, el del desayuno en el trabajo, en un momento de estrés en la empresa, al salir del trabajo, tras el almuerzo, ante una discusión de pareja, etc. Esto retos se deberían afrontar como pequeños ladrillos que tenemos que destruir, cogiéndolos y lanzándolos al suelo fuertemente para hacerlos añicos. Cualquier fumador tiene la capacidad de sortear un desayuno sin fumar. El problema es cuando, a primera hora, la maquinaria mental empieza a levantar un “muro” construido con la suma de todos esos ladrillos. Así es, la mente del fumador comienza a llevar a cabo una tarea de “anticipación” de todos los ladrillo que ha de sortear en el día. De modo, que como hace el albañil, empieza a unir fuertemente con su “cemento mental” todos esos retos que tiene por delante: ¿Cómo voy a poder superar el desayuno, el almuerzo, el duro día que me espera en el trabajo, etc. sin fumar? Este análisis anticipatorio de la jornada va hacer que nuestro miedo y nuestra sensación de incapacidad aumente, haciendo que suba la intensidad de algunos de los síntomas de la abstinencia como pueden ser: ansiedad, irrascibilidad, tristeza, taquicardia, etc. Todo esto puede llevar al fumador a un poderosísimo secuestro mental que le haga perder consciencia y control de la situación, y le dirija inevitable al consumo de nicotina.

El fumador no debe de sentirse como inútil o incapaz ante la imposibilidad de derribar ese gran y resistente muro cohesionado, pues nadie está preparado para ello. Para lo que sí está cualquiera preparado es para enfrentarse a cada ladrillo de manera individual, uno a uno; es decir para la afrontar la “realidad verdadera” y no para la “realidad ficticia” que su mente adicta construye anticipando situaciones que aún no se han producido.

Por ello, Fumabook recomienda abandonar el “método del albañil”, y centrarse en cada reto que se vaya presentando de forma individual. Solo así conseguiremos llegar al final del día sin tabaco, y solo así podremos mantener los síntomas en unos niveles tolerables.

www.fumabook.com

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