
No es una de las mejores formas de empezar cuando un fumador dice «Tengo que dejar de fumar».
Ese «Tengo» suele esconder en su interior la obligación o la necesidad de dejar el tabaco por una presión externa:
– El médico me ha dicho que debo dejarlo.
– Mi pareja me está machacando. continuamente para que lo deje.
– Mis hijos no paran de recriminármelo.
– Etc.
Esta obligación o necesidad se suele oponer a un sentimiento u opinión del propio fumador que lo empuja a no querer dejarlo:
– Fumar me gusta.
– Fumar me relaja.
– Cada uno tiene sus vicios, el mío es fumar.
– Me da miedo dejarlo.
– Lo voy a echar de menos.
– Etc…
Por esto, lo primero que tiene que hacer un fumador que «tiene que dejar de fumar» es transformarse en uno que «quiere dejar de fumar». Obviamente esto no se consigue con un simple chasquido de dedos. Detrás de ese «tengo que dejarlo» suele haber creencias erróneas y miedos generados por el cerebro adicto que necesitan ser reducidas al máximo para que la persona tenga muy claro que desea dejar de fumar.
Conviértete en un fumador que QUIERE dejar de fumar
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