¿Cómo superar el miedo a dejar de fumar?

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En muchas ocasiones hemos tratado el miedo que siente el fumador con solo plantear la idea de dejar el tabaco. Irremediablemente comenzamos a imaginar cómo sería nuestra vida sin fumar. Solemos vislumbrar un futuro bastante negro: Ganas de fumar constante, nerviosismo, angustia, tristeza, aumento de peso, etc…

Podríamos imaginar que es como enfrentarnos a un oscuro túnel donde no podemos ver nada más allá de su boca de entrada. Esta circunstancia hace que sean muchos los que ni se atrevan a poner un pie en su interior. Otros, en cambio, se envalentonan y comienzan a caminar en medio de esa oscuridad. Al poco, comienzan a sentir sensaciones que confirman sus peores pronósticos: angustia, tristeza, ganas irremediables de fumar un cigarro, etc. A medida que van avanzando y no ven la luz al final de túnel, gran cantidad de personas retroceden y vuelven al punto de partida. Es muy frecuente desesperarse ante el sufrimiento y la incertidumbre.

La mejoría de los síntomas de la abstinencia y el descenso en el deseo de fumar son muy sutiles, tanto, que son imperceptibles. Simplemente llega un día en que te das cuenta que el tabaco ya no tiene cabida en tu vida (o al menos no tanto como antes). Por ello, es recomendable no dejarse atemorizar por ese túnel oscuro y largo, pues si tienes paciencia, la luz aparecerá. Tarde o temprano tus esfuerzos y tu constancia tendrán su recompensa.

Hay una escena del dibujo animado de Pixar “Buscando a Nemo” donde se recrea perfectamente la actitud que tenemos que seguir ante el «túnel de la abstinencia» y el miedo que provoca. Hay una escena donde Marlín (el padre de Nemo) pierde las gafas donde viene escrita la dirección del buceador que se ha llevado a su hijo. Éstas caen en un lugar profundo y oscuro en el fondo del océano. Marlín se lamenta, pues teme no poder adentrarse en las profundidades, recuperar las gafas y así hallar a su hijo. En ese momento aparece Dory, donde entona una frase muy conocida que dice “sigue nadando, sigue nadando, sigue nadando, nadando, nadando… ¿Qué se hace? ¡Nadar!…” cogiéndole de la aleta y acompañándole a la oscuridad para recuperar las gafas.

Si deseas visualizar la escena, pincha aquí

Dory nos enseña amablemente cómo en la vida hay que tirar hacia adelante por encima de lo oscuro y tenebroso que nos pueda parecer el camino y superando todos esos miedos e inseguridades que nos invaden.

Comienza el camino hacia tu libertad y recuerda: ¡Sigue nadando!

P.M. Alles – Psicólogo y escritor del manual para dejar de fumar: Fumabook

www.fumabook.com

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