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La edad tiene mucho que ver a la hora de eliminar al tabaco de nuestras vidas. Vamos a explicar por qué. Lo primero es afirmar que dejar de fumar presenta dificultad tanto cuando uno es joven como cuando uno es mayor. Incluso, me atrevería a decir, que en gran parte de los casos, parece un objetivo más alcanzable en la edad adulta. Lo que si es cierto, es que los obstáculos que se encuentran unos y otros son bien distintos.

Un fumador menor de 25 años, aun no ha desarrollado por completo esa parte del cerebro encargada de evaluar los riesgos. Por eso la juventud asume conductas que conllevan, por lo general, mayor peligro que las que llevan a cabo las personas de mayor edad. A los 20 años ni se piensa que el tabaco te va a matar, ni enfermar, ni se le da el valor suficiente al gasto económico que supone y, por supuesto, no se tiene la capacidad ni por asomo de vislumbrar el grado de enganche adictivo al que te puede llevar el tabaco con el paso de los años. Resumiendo, si tuviéramos una bola de cristal donde pudiéramos ver nuestro futuro, nadie en su sano juicio comenzaría a fumar. Por otra parte, cuando un individuo joven intenta dejarlo, percibe que no es muy dificultoso, hecho que le lleva a retomarlo pensando que lo puede conseguir en cualquier momento que solo proponga. Por todo ello, por la menor percepción del riesgo y por la sencillez aparente, el joven tiene muy difícil el objetivo de dejar de fumar.

Por otra parte, tenemos al fumador adulto. El hombre y la mujer con experiencia saben perfectamente lo que cuesta dejar de fumar, lo que supone económicamente el tabaco y los riesgos para la salud que le pueden acarrear. Todo esto que no tenía el joven, sí lo tiene la persona mayor, pero por contrapartida se encontrará con una adicción y un hábito muy arraigados.

De una forma u otra, dejar de fumar no parece una tarea sencilla. Pero si tengo que elegir, elegiría ser un adulto. El joven realmente no quiere dejar de fumar o no le da la importancia suficiente. Aunque sea más difícil a edades más tardías, nuestra firme decisión de dejar el tabaco es el arma más poderosa para poder lograrlo. Tristemente, no todos los fumadores adultos desean dejar de fumar. Recordemos aquellos fumadores que fijan sus distorsiones cognitivas sobre ese mismo deseo, anulándoselo.

Llevar muchos años fumando no es sinónimo de mayor dificultad, ni mucho menos. Son muchos los que dejan de fumar tras estar 30 o 40 años fumado. Cualquier momento es perfecto para eliminar al tabaco de nuestras vidas. No nos dejemos engañar por las mentiras que nos hace creer la adicción.

P.M. Alles – Psicólogo y escritor del manual para dejar de fumar

www.fumabook.com

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