¡Me rindo!… no puedo dejar de fumar

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Hoy vamos a tratar un tema de máxima importancia a la hora de dejar de fumar a través de un ejemplo muy sencillo. Muchos de los que intentáis quitaros de fumar, referís un gran sufrimiento a los pocos días que os hace irremediablemente volver a fumar. Algunos incluso aseguráis que siempre os pasa de la misma forma al cumplir un número determinado de días.

Tenéis que permitidme que acuda a un ejemplo realmente sencillo. Imaginad que un niño de 5 años se compra una bicicleta para aprender a montar. El primer día echa a andar y consigue ir solo durante unos 20 metros, donde llega a una esquina, dobla el manillar bruscamente y cae golpeando la cara con el suelo. El niño siente mucho dolor, con lo que chilla y llora sin parar.

Imaginad ahora que el niño decide no montar más en bicicleta y le dice a la madre que la venda, pues la caída le produce mucho dolor y no quiere seguir intentándolo. ¿Creéis realmente que algún niño tomaría esta decisión? Pues no. Los niños suelen montarse de nuevo en la bicicleta continuando el aprendizaje.

Cuando dejáis de fumar, muchos, al ver lo mal que lo pasáis, os planteáis abandonar el intento. Esta decisión deja claramente en evidencia el no haber asumido con firmeza esa filosofía de aprendizaje que dejar de fumar os exige. Lo contrario de aprender es querer dejar de fumar sin más, sin esfuerzo, sin sufrimiento. Siguiendo el ejemplo anterior, subirte en una bicicleta por primera vez en tu vida e intentar ganar el Tour de Francia. Cuando os decís: «no puedo más, tengo que fumar» estáis diciéndole a vuestra madre que venda la bicicleta, que no estáis dispuesto a soportar el dolor y el sufrimiento del aprendizaje.

Sigamos con el ejemplo. Ahora imaginad que el niño vuelve a montarse y decide realizar el mismo recorrido. Los primeros metros va confiado, pues antes lo hizo bien. Pero, al acercarse a la esquina, siente mucho miedo a volver a caer, esto le bloquea y decide cerrar los ojos y soltar el manillar. Indiscutiblemente, el niño vuelve a caer y, esta vez, por soltar las manos, se hace aun más daño.¿Suelen hacer esto los niños? Normalmente no. Lo usual es que pongan más interés y concentración en aquello que hicieron mal para perfeccionarlo. Por eso los niños suelen repetir una y otra vez la técnica hasta llegar a un elevado grado de control.

Cuando dejamos de fumar solemos hacer lo contrario que hacen los niños. Si la ultima vez caímos al quinto día sin fumar, en el siguiente intento nos predispondremos a ir aumentando, a medida que nos acercamos al quinto dia, nuestro nivel de miedo y ansiedad, hasta el punto que nos levantemos ese día aterrorizados y nos rindamos ante el primer cigarro que veamos. Es decir, cerramos los ojos, soltamos el manillar y dejamos que caigamos de nuevo al suelo.

En todo esto que hablamos, el miedo tiene un papel fundamental. Ese miedo es el que hace que sintamos aun más ansiedad de la que produce por sí sola la abstinencia. Para esto no hay un truco que hacer en el momento, sino una buena preparación previa. Comprender y detectar tus propias distorsiones (dentro de los 4 grupos que citamos en los vídeos), afianzar fuertemente a la adicción como algo externo a vosotros, la planificación de una nueva actividad, la elaboración del diario y la entrada en el grupo antes de la caída, son factores primordiales. Si no trabajáis duro contra vuestras distorsiones típicas, se os hará más cuesta arriba.

Muchas veces os pregunto «¿Cómo lleváis el tema?»  a veces respondéis una y otra vez, reiteradamente, sobre lo mal que os sentís. Es como si le preguntamos al niño «¿Cómo vas a coger ahora la esquina con la bicicleta?», y nos responde continuamente «¡Me duele el golpe!». Es un reflejo de que tenéis los ojos puestos muy fijamente en los síntomas de la abstinencia y en el miedo a una nueva caída, olvidando por completo el Aprendizaje y las pautas establecidas por Fumabook.

El tabaco no tiene tanto poder como el que vosotros le otorgais. Sed pacientes y muy constantes en vuestro trabajo. El Carcelero es como un copiloto perverso que nos susurra al oído una y otra vez que nos volveremos a caer en la misma esquina, inundándonos de miedo y temor.

P.M. Alles – Psicólogo y escritor del manual para dejar de fumar: Fumabook

http://www.fumabook.com

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