El primer paso para dejar de fumar es…

ciego

Tú no eres perfecto, y no por “ser fumador“, ni mucho menos, sino por el mero hecho de ser Humano. Nuestro cuerpo es maravilloso, un milagro de la naturaleza, pero eso no significa que no tenga limitaciones. Y en lo que refiere al cerebro, una buena parte de la realidad que percibes no deja de ser una ilusión.

Las drogas, como la nicotina, posee el poder de manipular tu mente y de hacer que veas algunas cosas de una forma equivocada. Ser humilde y reconocer esto supone un primer paso para poder dejar de fumar.

Para que comprendas esto, quiero ponerte un ejemplo. Imagina que te encuentras en el salón de tu casa, de rodillas en el suelo, con los ojos vendados, sin ver nada, y notas cómo alguien te golpea reiteradamente con una vara en la espalda. Eso te provoca un gran dolor y te obliga a permanecer agazapado cubriéndote con las manos la cabeza. Imagina que, de vez en cuando, aparece un amigo que comparte piso contigo, te quita la venda de los ojos y te da conversación durante unos minutos. Durante esos instantes sientes el bienestar de no padecer los golpes y el dolor sobre tu espalda. La presencia de tu amigo y su conversación te reconforta, pues son los únicos momentos del día en que no te encuentras mal y dolorido. Estás muy convencido que tu amigo intimida al agresor y hace que se vaya y así no te siga golpeando tu ya castigada espalda.

Imagina ahora que hablas con la policía para buscar una solución ante tu agresor. El agente te dice que la persona que te tapa los ojos y te golpea es tu compañero de piso. Tú intentas convencer al policía de lo contrario, que es ante su presencia cuando desaparece el agresor y no siente los golpes y el dolor. Ni se te ocurriría en ningún momento echar de tu casa a la persona que te protege y te hace sentir mejor, más seguro.

Imagina ahora que el policía te enseña un vídeo donde apareces tú de rodillas, en tu casa, con los ojos vendados, y detrás de ti tu compañero de piso golpeándote con una vara en la espalda. Descubres que es él el agresor. ¡Tus ojos no te pueden engañar esta vez!

Este sencillo y tonto ejemplo escenifica lo que la adicción hace contigo. El cigarrillo hace que te encuentres mal continuamente para que, ante su presencia (fumando) te encuentres mejor y así pienses que sin él no podrías vivir.

Si eres capaz de comprender esto, creértelo e interiorizarlo, serás capaz con un poco de esfuerzo de dejar de fumar hoy mismo y para siempre. La dicción al tabaco no es en sí tan poderosa en cuanto a dependencia física se refiere. Su fuerza radica en la habilidad que tiene para hacerte creer que lo necesitas. Si superas esto, la dependencia física será solo simple trámite que superarás en poco tiempo con algo de paciencia.

http://www.fumabook.com

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