Marionetas del Carcelero

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Todo aquel que es o ha sido fumador debe comprender perfectamente que la adicción lleva a la persona a un sometimiento en contra de su voluntad. Si no fuera así, dejaríamos de fumar en cualquier momento sin esfuerzos ni sacrificios.

Ahora bien, lo que a veces ocurre, es que no sabemos cuáles son los límites de ese sometimiento. Es decir, qué parte de lo que yo pienso, hago y digo procede de mí, y qué parte es producto de mi cerebro adicto. No todo el mundo es sometido de la misma forma a la droga. Podríamos decir que la adicción puede producir distintos grados de “ceguera” según sea la persona.

Cuando dejamos de fumar, el poder de control de la adicción aumenta sobre nosotros. Es cuando la voz del Carcelero se amplifica y hace que lo que pensemos, sintamos, hagamos o digamos esté más intoxicado por la falta de droga. En esos primeros días sin tabaco hemos sentido ansiedad, tristeza o desesperación… ¿nos hemos preguntado alguna vez hasta qué punto es necesario que escuchemos esa voz que me repite una y otra vez que vuelva a encender un cigarro? ¿Es necesario hablar continuamente sobre el malestar que me produce? ¿Somos realmente conscientes de todo ese caos que se produce en el interior de nuestro cerebro?

Lo primero y más importante que tenemos que tener en cuenta, es que durante el periodo de abstinencia, todo lo que yo sienta, piense o vea irá encaminado a coger un cigarro. ¿Tengo que rendirme a la deriva sobre esos sentimientos? ¿Cuánta cuerda le tengo que dar a esa ansiedad o esa tristeza? Ciertamente hay un momento que tenemos que decir ¡BASTA! y no seguir regocijándome en mi sufrimiento.

¿De qué me vale decirme a mí y a los demás, una y otra vez, lo mal que me encuentro? ¿Por qué espero a que me invada la ansiedad para intentar buscar un remedio, un consejo o algo que me ayude a disminuirlo? ¿No será mejor que prevenga todos esos acontecimientos? Es muy peligroso entrar en la dinámica de poner toda nuestra atención en lo negativo de la abstinencia, ya que nos succionará cada vez más y más hacía ese pozo que nos hará rendirnos ante una calada.

Ya comentamos en el libro la necesidad de POSITIVIZAR nuestros mensajes. No podemos extender nuestra suciedad día a día por nuestro alrededor, pues terminaremos viviendo en un estercolero. Con esto no quiero decir que no os expreséis, ni que os traguéis todo el sufrimiento… ¡ni mucho menos! Pero lo que no es conveniente es que vayáis narrando día a día, minuto a minuto, todas las cosas malas que os van pasando en la vida, porque al final, eso terminará con vuestras fuerzas.

Esto no solo es aplicable a vuestro círculo íntimo y personal, también al grupo fumabook. Sabéis que, como fumadores, podéis hacer del grupo dos cosas; o un lugar donde encontrar apoyo, comprensión y motivación; o un lugar donde todos vuestros Carceleros encuentren un lugar donde promocionarse y hacerse fuertes. Es una actividad del libro fumabook el entrenamiento de un lenguaje en positivo que vaya venciendo poco a poco a esa adicción que tanto nos controla.

Más que decir “hoy me he levantado amargado, vamos a ver cómo va el día sin tabaco”, tendremos que expresar “un nuevo día para superar todos estos retos que la abstinencia me va marcando. No será fácil, pero seguro que lo conseguiré”. Tenemos que hacer un esfuerzo por pintar el muro de fumabook de colores vivos y alegres, de esperanza, de energía, de positivismo, de todas esas cosas buenas que la vida nos ofrece. No podemos darle un altavoz al Carcelero, no se lo merece. Si no, su negativismo se propagará.

Gran parte del malestar de la abstinencia no es causada por la falta de tabaco, es consecuencia de nuestro desánimo y nuestra pasividad ante el ataque del Carcelero. Da igual los problemas que tengamos, los acontecimientos que surjan o las noticias que nos lleguen. ¡Ésa es la vida que nos ha tocado vivir! y nunca han de ser excusa para estar lamentándonos una y otra vez y, por supuesto, tampoco han de ser motivos para volver a fumar y aplazar nuestro objetivo. Por muy convencidos que estemos, no hemos de lamentarnos, no hemos de rendirnos. Cada día es una gran lucha. Llenaos de fuerza cada mañana, como si de una gran batalla se tratara, porque lo es y lo será por muchos días.

Vuestro lenguaje es la fachada de todo lo que sucede en vuestro interior

No permitid vivir continuamente metido en el fango

P.M. Alles – Psicólogo y escritor del manual para dejar de fumar: Fumabook

Wwww.fumabook.com

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