Adicción: una lavadora de excrementos

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Tengo que reconocer que no es el título ideal para un post que deba atraer la atención de los lectores de un blog para dejar de fumar, pero no he hallado otro mejor que simbolice todo aquello que hoy os quiero contar.

A medida que pasan los años bajo el poder del tabaco, nuestro cerebro se va haciendo más y más dependiente de él, y más temeroso de plantear una vida sin cigarrillos. Tan solo con hacernos la idea de dejar de fumar, el malestar invade nuestra mente. No hace falta que la nicotina se ausente de nuestra sangre, tan solo con valorar vivir sin él, con solo imaginarlo, nos produce inquietud. Es muy triste, pues eso solo nos ocurre con cosas que son muy importantes en la vida (la familia, el trabajo, el hogar, etc.)

Además, una vez llega la fecha y pasan las horas y los días, suele aparecer esa sensación de ahogo, desesperación o bloqueo mental que parece empujarnos irremediablemente a fumarnos un cigarrillo. Esas situaciones se caracterizan por una pérdida (mayor o menor) del control de nuestros pensamientos, deseos, emociones e incluso de la propia voluntad. Nos convertimos en marionetas alocadas manejadas por algún ser malvado que parece querer mofarse de nosotros.

Algunas veces nos hacemos conscientes del grado del engaño al que estamos sometidos, en otras ocasiones esto no ocurre, haciéndonos entrar en un estado de descontrol y miedo absoluto que nos llevan a encender un cigarro. Esto, al final, no nos tranquiliza mucho, pues nos hace emanar un sentimiento de culpa, vergüenza o fracaso que no ayuda mucho en esos malos momentos.

Toda esta situación me recuerda a una lavadora en la que se van acumulando con la ropa (nuestro cerebro) una cantidad ingente de excrementos. A medida que pasan las horas sin fumar, es como si la lavadora no parara de dar vueltas a esa gran cantidad de mierda hasta manchar completamente la ropa, bloqueando la lavadora y averiando alguno de sus componentes.

En efecto, cuando la adicción comienza a echar de menos su dosis, empiezan a brotar pensamientos y emociones negativas que, si no llegamos a controlar, pueden actuar como una inmensa masa de excremento putrefacto sobre nuestro cerebro, llegándolo a bloquear por completo.

No olvidemos que el cerebro y todas sus funciones mentales (o cognitivas), tienen el gran propósito de mantener nuestra supervivencia y la de nuestra especie. Tal y como decimos en el libro, en nuestra mente se produce un golpe de estado de tal calibre, que se pierde el gran objetivo de cuidar nuestra supervivencia, apuntando un nuevo objetivo: conseguir una nueva dosis de nicotina a cualquier precio: «nuestra salud»)

La gran lavadora de excrementos gira y gira haciéndonos entrar en un estado de confusión general que no nos permite actuar con lógica y razón. Por todo ello, tenemos que estar muy bien preparados y concienciados de que este fenómeno puede aparecer en nosotros y que tenemos que hacerle frente.

Cuando llegue toda esa “basura mental” hay que ser fuerte y no hacerle caso. Nuestro único objetivo es esperar a que la adicción se aburra y se marche de nuestra vida.

No permitas que la adicción domine tus pensamientos y la voluntad de tus actos

P.M. Alles – Psicólogo y escritor del manual para dejar de fumar: Fumabook

www.fumabook.com

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