Dejar de fumar con Autoengaño

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Hace varias semanas comentamos en otros posts la manera más efectiva de actuar frente a una recaída. Hablamos sobre lo que teníamos que hacer ante la situación de habernos fumado varias caladas o algún que otro cigarro en un momento de máxima debilidad. (Puedes leer estos textos completos aquí y aquí)

Recordamos brevemente que el hecho de fumarse un cigarro o varias caladas sueltas debe ser evitado por todos los medios. También solemos decir que un error de este tipo puede ser una parte necesaria y muy importante del proceso de aprendizaje que supone reconstruir una nueva vida sin humos siempre que ocurra de una forma aislada y muy puntual y siempre que sepamos extraer el aprendizaje de dicha experiencia.

No obstante, hay personas que llevan esta situación a límites nada recomendables. Hay quienes echan de menos tanto fumar, que diseñan un plan de abandono de tabaco a su medida, ajustada a unas supuestas necesidades que creen tener. Un ejemplo claro de ello son los que se permiten dos o tres caladas o cigarros a la semana como ayuda o soporte en un proceso de abandono del tabaco.

Esta medida es muy contraproducente, ya que interrumpe y bombardea al proceso de aprendizaje. Todo el cambio que debe producirse en la persona que fuma podríamos reducirlo a la mente, tanto si hablamos de hábito conductual, adicción química, adicción social, etc… podemos reducirlo al cerebro y su compleja red de neuronas. Mientras estemos introduciendo humo en nuestros pulmones, por muy poco que éste sea, nuestro cerebro seguirá siendo una fábrica adicta generadora de pensamientos y creencias erróneas, no permitiendo así el verdadero aprendizaje de una vida sin tabaco.

Fumar de vez en cuando no es una forma de dejar el tabaco, solo es una manera más de autoengañarnos. Da igual cómo seamos, qué situación personal o laboral tengamos o lo que creamos al respecto: En el camino hacia la libertad no pueden haber caladas ni cigarros.

Si eres de las personas que estás dejando de fumar eliminando el sufrimiento de la abstinencia una, dos o tres veces por semana a base de caladitas, he de decirte que todo ese esfuerzo no te estará sirviendo para nada. Te recomendaría que siguieras fumando con normalidad y te propusieras un intento posterior serio y bien planificado.

El adiós al tabaco debe ser un adiós definitivo. No hay planes, estrategias o modo de liberarse teniendo un cigarro en la recámara. Una cosa es que un día tropieces, te perdones y continúes; y otra, es que acudas de vez en cuando a él para calmarte, eso es totalmente desaconsejable.

Las caladas o cigarros sueltos nunca han de admitirse en un proceso de liberación, nunca te ayudarán. Esos cigarros son lobos disfrazados de ovejitas

Tú no eres un caso excepcional que puedas hacerlo. Si te está ocurriendo es porque algo estás haciendo mal

P.M. Alles – Psicólogo y escritor del manual para dejar de fumar: Fumabook

www.fumabook.com

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