
Los fumadores viven como si tuvieran tres hijos pequeños en el interior de su cabeza. Cada uno de ellos le pedirá su correspondiente dosis de nicotina. Esto lo hacen llorando y pataleando mediante lo que se conoce con el nombre de síndrome de abstinencia. Conozcamos a cada uno de estos hijos:
- El primero se llama Ayunín. Este protesta cuando cae la cantidad de nicotina en el cuerpo; es decir, cuando llevas determinadas horas de ayuno de nicotina. En el tratamiento se le intenta calmar mediante nicotina administrada por otra vía (chicles, parches, espray) o con sustancias parecidas que tienen la capacidad de calmarle (como la citisina del Todacitán). Con el paso de las primeras semanas, Ayunín se acostumbra a la ausencia de nicotina, dejando de llorar para siempre. No tiene más secreto.
- El segundo se llama Estimulín. Este protesta cuando el fumador se expone a estímulos que tiene relacionados con el tabaco, como el aburrimiento, el café, el alcohol… En el tratamiento se aborda evitando dentro de lo posible estos estímulos durante las primeras semanas, sobre todo en ese tiempo en el que Ayunín está más llorón. Así evitamos que se acumulen las protestas. Después de este tiempo, Estimulín deberá exponerse gradualmente a estas situaciones. Con el paso de los meses también se irá acostumbrando y calmando muy poco a poco.
- El tercer y último hijo se llama Pensadín. Este protesta por la manera en la que piensa que es o será su vida sin tabaco. Esta manera de pensar viene determinada por las creencias que tiene sobre todo aquello relacionado con la adicción a los cigarrillos. Por ejemplo, si piensa que fumar es un placer, imaginará una vida de infelicidad, lo que le pondrá triste y le hará llorar y pedir una dosis. En el tratamiento se aborda a través del debilitamiento o extinción de estas creencias. Cuando estas creencias no son gestionadas correctamente, Pensadín se queda para siempre en la cabeza del exfumador, haciendo que lo eche de menos el resto de su vida y aumentando así el riesgo de recaída en cualquier momento, sobre todo en situaciones extremas de ocio (bodas, Nocheviejas…) o experiencias desagradables (enfermedades o muertes de familiares, divorcios, depresiones…).
Sin duda, tratar a Ayunín con fármacos es una buena idea, pero tratar a Estimulín y, sobre todo, a Pensadín, es fundamental. No lo dudes y deja de fumar con Fumabook o con un profesional que te proporcione este triple tratamiento.
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