
Los fumadores pueden cambiar el rumbo de sus vidas simplemente dejando de fumar. Esta decisión se puede tomar desde dos lugares muy distintos:
a) Desde la prohibición que uno se impone. Esto suele suceder cuando existen motivos que empujan al fumador a dejarlo: problemas de salud, presiones familiares, falta de dinero, etc.
b) Desde la libre elección. Suele ser fruto de una decisión meditada y madura, en la que el sujeto ha llegado a un momento en la vida en el que no desea ser esclavo de esa droga que lo controla y le entusiasma adoptar hábitos de vida más saludables.
Ambos lugares, la prohibición y la elección, generan motivaciones de muy distinta naturaleza. En general, podemos afirmar que la prohibición provoca una motivación muy intensa al principio, pero va decayendo con el tiempo, obligando al sujeto a emplear una excesiva cantidad de fuerza de voluntad. Esta, tarde o temprano, se agotará. En cambio, la elección produce motivaciones más moderadas y sostenidas en el tiempo, haciendo que la demanda de fuerza de voluntad sea más reducida. Tengo que darte una mala noticia: la mayoría de los fumadores dejan de fumar desde la prohibición.
¿Qué debemos hacer para que esto no nos ocurra?
Tristemente, los humanos no tenemos un botón con el que poder transitar automáticamente desde la prohibición a la elección. El paso de un lugar a otro depende del sistema de creencias de la persona, concretamente de las opiniones que tiene sobre el tabaco. Por eso, la mejor manera de dejarlo desde la elección es informarse adecuadamente: a través del conocimiento.
En general, los que se lo prohíben creen que “el tabaco es un placer o que les ayuda en determinados problemas de su vida, pero que tiene la contrapartida de los daños que ejerce sobre su salud”. En cambio, los que eligen una vida sin tabaco son más conscientes de que “el tabaco es una simple droga que los controla y los engaña, haciéndoles creer que gusta o relaja”.
No hay ninguna manera milagrosa o inmediata de hacerte cambiar de opinión; por eso, te propongo que te pongas en manos del método Fumabook o de cualquier profesional de la psicología experto en tabaquismo. Tuya es la decisión. Sin duda, es la mejor manera de transitar desde la obligación a la libre elección.
¡Ánimo!
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