
“Le di unas caladas pensando que ya lo tenía controlado”
Esta frase es muy frecuente entre los fumadores cuando explican la manera en la que volvieron a fumar después de un tiempo sin hacerlo. Expliquemos por qué ocurre esto.
Los fumadores mantienen el consumo de tabaco por un solo motivo: son adictos a la nicotina. La adicción no es otra cosa que la emisión de una necesidad de dosis como consecuencia de los cambios estructurales y funcionales que la droga ha ocasionado en el cerebro. Esta adicción es la responsable de que, al dejar de consumir, aparezca el tan temido síndrome de abstinencia (mono).
Al dejar de fumar, con el tiempo, el cerebro se recupera y deja de emitir esa necesidad. Este fenómeno lo vive la persona de la siguiente manera: «Últimamente, ya ni me acuerdo».
Lamentablemente, son muchos los que confunden esta ausencia de necesidad con un supuesto control. Esto se percibe en frases como esta: «Desde hace meses no me acuerdo del tabaco, ya no lo paso mal. Por lo tanto, creo que ya lo tengo controlado. No creo que pase nada por fumarme un par de caladas en la boda de mi mejor amigo».
Esto requiere una explicación. Que el cerebro haya dejado de emitir recurrentemente la necesidad de nicotina no significa que haya adquirido un control sobre ella. Son dos cosas que no tienen nada que ver. Lo único que puedes conseguir fumándote un cigarrillo es que se reanude la emisión de dicha necesidad y vuelvas a caer en las garras de la adicción.
Estos testimonios son un claro ejemplo en los que la persona idealiza el tabaco, es decir, le asigna propiedades que realmente no le corresponden, como proporcionar diversión y placer en una fiesta o calmar el desasosiego en un mal momento emocional. Realmente, una vez que pasa el tiempo, tu cerebro no te está pidiendo nada, eres tú el que solicita esa calada, buscando esa absurda propiedad que le has atribuido al cigarrillo. No olvides que la única función que ejerce la droga es calmar el síndrome de abstinencia… nada más. No tiene nada que ver con tus problemas personales ni momentos de ocio.
Algunas personas intentan tumbar este razonamiento alegando que conocen a alguien que sí es capaz de controlar, es decir, que mantiene un consumo esporádico. Ciertamente, las drogas son moléculas capaces de controlar al sujeto, pero nunca al revés. El consumo esporádico de drogas como la nicotina se debe a que determinados organismos metabolizan y responden a nivel neurológico de una forma muy peculiar, no originando la adicción. Un pequeño porcentaje de la población no tiene la capacidad de hacerse adicto. No es una cuestión de control.
Es una pena que alguien que se enfrenta al gran reto de dejar de fumar no disponga de esta información y caiga en ese error tan pueril de creer que puede acceder a una posición privilegiada de control.
Deja un comentario