A- ¿El que es fumador lo es para toda la vida?

B- Obviamente, no. Fumador es el que fuma. Si ya no fumas, no eres fumador.

A- Ya, joder, quiero decir que si el que ha sido fumador queda tocado para siempre. ¿Lo echará de menos siempre? ¿Tendrá que vivir en alerta de por vida?

B- Te hago una pregunta: ¿Tú por qué fumas?

A- Supongo que por lo mismo que todo el mundo, porque me gusta, me relaja.

B- ¿Cuántas veces fumas al día?

A- Depende, entre quince y veinte veces.

B- Dime otra cosa que te guste. Lo que sea.

A- No sé… Leer libros, escuchar música, una buena mariscada, por ejemplo.

B- ¿Cuántas veces al día lees?

A- Una o ninguna, sobre todo los fines de semana, una hora más o menos.

B- ¿Escuchas mucha música?

A- Sí, todos los días un par de horas mientras hago cosas.

B- ¿Pasa algo si no la escuchas?

A- Por pasar… no, la verdad.

B- ¿Cuántas veces al día comes marisco?

A- Nunca, si acaso dos o tres veces al año.

B- ¿Qué pasaría si comieras marisco todos los días en desayuno, almuerzo y cena?

A- ¡Uy! Por Dios, lo aborrecería. Si me das eso para desayunar, igual vomito.

B- ¿Cómo te sientes hoy por no comer marisco? ¿Qué te ocurre si te digo que hoy no puedes comerlo?

A- Nada, la verdad. No pasa absolutamente nada.

B- ¿Te sientes mal? ¿Nervioso? ¿Triste?

A- Insisto, no. Como otra cosa en su lugar. No me importa.

B- ¿Te gusta comer o dormir?

A- Claro, como a todo el mundo.

B- ¿Lo haces todos los días?

A- Así es.

B- ¿Por qué?

A- Porque lo necesito, si no como o no duermo, malo.

B- ¿Cómo te sientes cuando no comes y tienes mucha hambre?

A- Mal, y me pongo de muy mal carácter.

B- ¿Y cuando no duermes?

A- Horrible, no hay cosa peor que estar una noche en vela.

B- Dices que ambas cosas las necesitas, pues si no las haces te sientes fatal. Si tuvieras que elegir, ¿a qué se parece más fumar… a comer marisco, escuchar música o leer libros o, en cambio a comer y dormir?

A- A comer y dormir. Si no lo hago, no me encuentro bien.

B- Es decir, que fumar se hace más por necesidad que porque guste.

A-Hombre, visto desde ese punto de vista, sí. Fumo más de siete mil veces al año. Eso no me pasa con el marisco o la lectura. Quizá con la música sí, pero si no la escucho, tampoco me pasa nada malo.

B- Es decir, que te gusta fumar no explica que lo hagas tan a menudo. Parece haber algo más…

A- Pues sí, hay una necesidad.

B- Me preguntaste al principio de la conversación si echarías de menos al tabaco para siempre, si tendrías que vivir en alerta el resto de tu vida. Llegados a este punto, quizá deberíamos preguntarnos si la persona que fuma va a necesitar para siempre el tabaco.

A- Eso parece, sería una buena manera de enfocar la pregunta.

B- ¿Tú qué piensas? ¿Te sentirás mal el resto de tu vida por no fumar?

A- Creo que sí, por eso me da miedo dejarlo. Conozco a algunas personas que lo echan de menos después de muchos años.

B- Realmente, con el paso de los meses, la necesidad se va extinguiendo hasta desaparecer del todo. Los que hemos dejado de fumar hace años ya no la sentimos.

A- Entonces, ¿por qué hay gente que le sucede lo contrario?

B- Porque han construido un recuerdo sobre el “me gusta”, justamente lo primero que tú me respondiste antes, y no sobre la “necesidad”. Además, ese “me gusta”, lo asocian a varias supuestas cualidades que le asignan erróneamente al tabaco, como que reduce la ansiedad o que ayuda a sobrellevar los problemas personales. También a la capacidad para hacer disfrutar en determinadas situaciones, como en una fiesta. Por eso hay gente que vuelve al perder a un ser querido o por el simple hecho de estar bebiendo y bailando en una boda. Realmente, después de tantos años, tu cuerpo ya no te pide la nicotina, eres tú el que construyes esa falsa necesidad de tipo mental: “Fumar me calmaría el sufrimiento de haber perdido a mi padre” o “Si fumo me lo pasaré mejor en la boda de mi hermana”. Idealizamos tontamente el tabaco.

A- Entonces, ¿qué hacemos para evitar que esto ocurra?

B- Conocer los motivos por los que realmente fumamos: para cubrir una necesidad, y no por placer o porque nos gusta. Aunque la sensación subjetiva durante el consumo vaya en esa dirección. La buena noticia es que esta necesidad es reversible. Si idealizamos el tabaco, malo. Por eso es tan importante dejar de fumar con la intención de acabar con esa maldita necesidad que nos tiene esclavizados (¡Quiero dejar de fumar!), y no desde la pena y la angustia de dejar algo que nos gusta porque no tenemos más remedio (¡Tengo que dejar de fumar por salud! No tengo alternativa. ¡Por favor ayúdenme!). Ambas maneras de hacerlo son lo que diferencia a los fumadores que lo hacen bien de los que lo dejan de una manera inadecuada.

A- Si la necesidad desaparece con el tiempo, ¿me podré fumar algún cigarrillo suelto en ocasiones especiales?

B- Esa pregunta denota que todavía no has comprendido bien mis explicaciones. Si dejas de fumar y, con el tiempo, la necesidad de fumar desaparece, ¿para qué lo harías?

A- Porque me gusta…

B- ¿Te das cuenta de que vuelves a cometer el mismo error? ¿No recuerdas lo que acabamos de hablar? Que se fuma por necesidad no porque nos gusta. Sé que desde la posición actual que ocupas es muy difícil entenderlo. Sigues aferrado a tu experiencia subjetiva. Es lógico, pero tienes que hacer un esfuerzo por entenderlo. A ti “te gusta” eliminar el malestar del síndrome de abstinencia. Es decir, “te gusta” satisfacer esa necesidad. El día que esa necesidad se extinga no habrá nada que te guste. Si no comprendes bien esto, corres el riesgo de idealizar el tabaco.

A- Bueno, ¿y qué pasaría si voluntariamente, aun sin tener la necesidad, me fumo un cigarrillo dentro de cinco años?

B- Pues que tendrías una alta probabilidad de reactivar la emisión de esa necesidad. Es cierto que cualquier persona que no fuma, es decir, que no siente la necesidad, sufre el riesgo de empezar a emitir esa necesidad tras el consumo de varios cigarrillos. Nos pasa con todas las drogas, como en la heroína. Pero en el que ha sido fumador en el pasado, este riesgo es mayor. La gran noticia es que sin necesidad no hay cigarrillo, y sin cigarrillo esto no es un problema. Es algo que no nos tiene que preocupar.

A- A pesar de tus explicaciones, tengo la sensación de que esta necesidad nunca desaparecerá.

B- Es lógico, por ahí hemos pasado todos los que hemos sido fumadores. El tiempo te quitará la razón. Será tu propia experiencia, y no lo que yo te diga, lo que derrumbará todos tus miedos. Lo único por lo que te tienes que preocupar es en no idealizar el tabaco, el resto vendrá solo.

A- ¿Y cómo no se idealiza?

B- Justamente con lo que estamos haciendo, con información, con conocimiento, comprendiendo bien por qué fumamos, sin dejarnos llevar ciegamente por lo que sentimos.

Una respuesta a «¿Fumador para toda la vida?»

  1. Avatar de
    Anónimo

    Fumabook me ha ayudado bastante a dejar de fumar yo siempre lo recomiendo.

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