¿Por qué caemos al dejar de fumar?

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Nota: la explicación a esta pregunta hace referencia a las caídas producidas en los primeros meses.

Siempre nos obsesionamos con hallar una solución cuando las ganas de fumar ya son insoportables. La clave es saber actuar antes (prevenir) y también comprender bien por qué sucede (al aumentar nuestro conocimiento incrementamos nuestro nivel de conciencia y así las probabilidades de controlar la situación).

Obviamente, trataremos la parte psicológica, ya que el factor físico de la abstinencia durante las primeras semanas es inevitable y solo se puede amortiguar (en algunos casos y bajo supervisión médica) con tratamiento farmacológico.

En primer lugar el fumador suele encontrarse en una fase, llamémosla, de REPOSO en la que, dependiendo del tiempo que lleve sin fumar, no se acuerda del tabaco o el deseo es pequeño y fácilmente tolerable, y/o el resto de síntomas de la abstinencia también son soportables.

Normalmente, la persona suele salir de este estado de reposo y pasar a la siguiente fase de ESTÍMULO ante estos dos factores predisponentes:

1. Exposición a elementos o situaciones que están relacionados con la conducta de fumar de esa persona : cigarros, mecheros, humo, gente fumando, el café, una cerveza, el final del almuerzo, salir de copas, etc.

2. Estado emocional negativo debido a: estrés en el trabajo, discusión familiar, atascos en la carretera, aburrimiento, etc.

Estas situaciones nos aumentan la ganas de fumar y el resto de sintomatología de la abstinencia a un nivel o umbral que ya no es tan fácilmente tolerable, entrando en la tercera fase de EXCITACIÓN.

A partir de este momento, el fumador entra en la fase COGNITIVA donde centra todos sus recursos mentales en valorar los pros y los contras de seguir sin fumar y de volver a hacerlo, soliendo acentuar los contras de no fumar y los pros de fumar. Se piensa mucho en lo mal que va ser su vida sin fumar y si merece la pena ese esfuerzo.

El resultado de estos pensamientos, si se inclinan a favor de seguir fumando, provoca pasar a la fase de PICO MÁXIMO del deseo y demás síntomas de la abstinencia (ansiedad, ganas de llorar, irascibilidad, etc).

Dada esta situación, la persona entra en un estado de BAJA CONSCIENCIA que mengua su voluntad racional y le dirige a la fase de CONDUCTA DE APROXIMACIÓN donde se orienta a la adquisición de tabaco bien comprándolo o bien pidiéndole a un fumador.

La siguiente fase es la CONDUCTA DE FUMAR (que se compone del encendido, succión, expulsión del humo, etc.)

A partir de este momento, se puede tomar uno de estos tres itinerarios diferentes:

– Fase de IRA, en el que fumar se harta, se enoja con la situación, abandona el intento y decide seguir fumando.

– Fase donde prevalece la CULPA, donde la persona concluye que no tiene la capacidad de conseguirlo y por ello decide abandonar el intento y decide seguir fumando.

– Fase de APRENDIZAJE, donde la persona se toma la caída como un error de donde debe extraer una enseñanza para evitar que vuelva a suceder y continuar así sin fumar.

En otros artículos profundizaremos sobre todos estos aspectos.

Nota: las caídas producidas a largo plazo se producen de forma distinta, tal y como explicamos en Fumabook: derivado de un estado emocional negativo (producido por un suceso vital no deseado) o por un exceso de confianza (sensación de control).

www.fumabook.com

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