La sobrevalorada Fuerza de Voluntad

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Si afirmáramos que para dejar de fumar fuera necesario “tener los ojos azules”, el resto de fumadores con ojos de otro color se sentirían incapacitados y, probablemente, ni lo intentarían.

Esto mismo es lo que ocurre cuando escuchamos eso de “para dejar de fumar se necesita tener mucha fuerza de voluntad”. Hacemos que gran parte de la población fumadora que siente o cree no tener la fuerza de voluntad suficiente se sienta incapaz y ni lo intente.

Esta exagerada creencia que le atribuye a la fuerza de voluntad la mayor parte del éxito a la hora de dejar de fumar está muy extendida entre los fumadores, incluso en el sector sanitario que se encarga de ayudar a otros a dejar de fumar. ES UN TREMENDO ERROR.

La “fuerza de voluntad” es la capacidad que tenemos a resistir ciertas tentaciones a corto plazo para lograr metas a largo plazo, fundamentalmente a SÍ hacer cosas que no nos apetecen mucho hacer (por ejemplo, hacer ejercicio físico a diario) y a NO hacer otras que sí que nos apetecen (por ejemplo, comernos un buen trozo de tarta de chocolate después de almorzar). La potencialidad (lo que puede llegar a ser) de la fuerza de voluntad de cada uno, entendida de esta manera, es muy parecida entre las personas, no varía tanto como se cree. Es decir, con entrenamiento cualquiera puede adquirir la fuerza de voluntad necesaria para lograr sus objetivos.  Esto nos lleva a comprender que uno de los factores que diferencian a las personas a la hora de sucumbir ante estas tentaciones, no es la fuerza de voluntad entendida como una cualidad inamovible o fija, sino un conjunto de  estrategias que ponen en marcha y determinadas características personales que pueden influir en esa fuerza de voluntad. Expliquémoslo.

Estrategias: Si yo decido dejar de fumar, y el primer fin de semana me voy a una casa rural con amigos fumadores, donde se va a beber y a fumar mucho, seguramente “nadie” tenga la fuerza de voluntad necesaria para aguantar las ganas de fumar. Por eso, una buena estrategia puede ser, por ejemplo, no exponerse a situaciones de tal elevado riesgo durante las primeras semanas.

Características personales: podemos conocer a alguien que se levante todos los días a las 6 de la mañana para hacer 500 abdominales y pensar que tiene mucha fuerza de voluntad. Seguramente lo que nos diferencie con esa persona no es tanto la fuerza de voluntad, sino otros aspectos como pueden ser: la importancia asignada al aspecto físico, los hábitos establecidos de ejercicios físicos a lo largo de la vida, etc. Dentro de las características personales encontramos también el conjunto de creencias que posea el sujeto (por ejemplo, si tú estás convencido que no tienes fuerza de voluntad, dejar de fumar te será más complicado).

En definitiva, lo que tenemos que saber es que con unas buenas estrategias todos podemos disponer de la fuerza de voluntad necesaria para dejar de fumar. Para ello es bueno conocer que:

1. Ejercitando el autocontrol, con el tiempo, podemos mejorar nuestra fuerza de voluntad. ¡Se puede entrenar!

2. Para no agotar nuestra fuerza de voluntad, la recomendación general es no acumular retos importantes (dejar de fumar, seguir una dieta estricta, hacer ejercicios físicos muy exigentes, etc.)

3. Sostener un buen nivel de motivación, principalmente intrínseca.

4. Planificar estrategias para reducir el nivel e intensidad de las tentaciones (por ejemplo, huir al principio de los ambientes de fumadores) , y para evitar la pérdida de control (no consumir grandes cantidades de alcohol).

5. La investigación científica recomienda mantener unos buenos niveles de glucosa en sangre. No llevar largos periodos de tiempo en ayunas.

6. Evitar la creencia negativa de que uno no tiene fuerza de voluntad, y todas esas creencias erróneas que sostienen la adicción y que tratamos en Fumabook. Está demostrado que quien piensa que no posee fuerza de voluntad suele obtener peores resultados.

Si te das cuenta, no es lo mismo poner en marcha la fuerza de voluntad una sola vez para no comerse un dulce si antes te has comido una buena ración de fruta, que si te expones varias veces al día a pasteles con el estómago vacío. Si te preparas bien, la fuerza de voluntad que necesites para dejar de fumar no será tanta y no se te agotará tan rápidamente.

¿Es necesaria la fuerza de voluntad al dejar de fumar? Sí, pero de la misma manera que es necesaria para madrugar todos los días para ir a trabajar. La tenemos sobrevalorada a la hora de dejar de fumar. Su papel es esencial pero limitado.

www.fumabook.com

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