
A lo largo de nuestra vida vamos configurando un rol, el cual vamos a desempeñar a lo largo de toda nuestra vida. A medida que crecemos, vamos incorporando nuevas facetas a ese rol: de hijo, de hermano, de amigo, de novio, de trabajador, de esposo, de padre, de abuelo, etc…
Es el producto y la consecuencia de muchos acontecimientos vitales y nuestras características traídas de «fábrica». No obstante, un único evento, por ejemplo, ser víctima de una agresión, puede marcarte considerablemente para toda tu vida. Los hermanos gemelos son genéticamente iguales. A pesar de ello, siempre hay uno que adopta el rol de hermano mayor, o muestra mayor confianza en sí mismo, etc. Es decir, a pesar de nuestro material genético traido de serie, son los acontecimientos cotidianos los que van esculpiendo gran parte de nuestra forma de ser y del rol que desempeñamos.
Tu manera de actuar, el cómo te ves y la cara que das al mundo, es solo una de miles de configuraciones o perfiles que podías haber adoptado. En un hipotético universo paralelo, hay una versión de ti más pacífica, o más agresiva; más social, o más aislada; más extrovertida, o más tímida; con mayor éxito, o arruinada…
Es importante que sepas que cambiar tu configuración actual es posible. Es obvio que dejar de ser un maestro de colegio a los 60 años para convertirte en una estrella de Hollywood, no parece la opción más probable (aunque todo es posible), pero lo que sí es cierto es que en cualquier momento de tu vida puedes cambiar aquel aspecto que menos te guste de ti, o simplemente mejorarlo. Tener baja la autoestima, o poseer poca fuerza de voluntad no es más que materializar un idea preconcebida y equivocada que se tiene de uno mismo. No es algo real o palpable.
Tener baja autoestima es pensar que uno es peor de lo que realmente es, con lo que lo podemos cambiar pensando que uno es como realmente es o, incluso, mejor de que se es (por supuesto, esto no es algo sencillo de hacer). Aunque esto es aplicable a cualquier faceta de nuestra vida, en el tabaco tiene especial relevancia: la adicción te convence para que creas que eres un ser que no puede vivir sin tabaco (entre otras muchas cosas)
Siempre estás a tiempo de cambiar esto o cualquier concepto que tengas de ti. Realmente, en la vida podrías ser aquella persona que te gustaría. Los límites los pones tú. A veces tememos no ser creíbles ante nuestros cambios, pues nos influye la presión o el qué dirán de los que ya nos conocen, de los que conocen nuestros miedos y debilidades. Pero esto no debe ser así, si tú crees en tu cambio, los demás también lo creerán y te lo reforzarán
Cualquier momento es bueno para ser una persona mejor
Dejar de fumar supone un gran cambio en tu vida que cualquiera puede lograr
P.M. Alles – Psicólogo y escritor del manual para dejar de fumar: Fumabook
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