Embarazo Fumar

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El embarazo es una oportunidad perfecta para dejar de fumar de una forma definitiva. Hay muchísimas mujeres que refieren haber dejado de fumar con cierta facilidad durante el embarazo, pero, tras el parto, reconocen haber vuelto.

Es frecuente, tras dar a luz,  estar muy cansada y estresada, y usar este motivo para volver a fumar asegurando que se necesita y que se prefiere esperar un momento mejor. ¿Mejor que ése? Volver a fumar tras ocho o nueve meses sin hacerlo es una lástima, pues supone ahorrarte un periodo que, para muchos, es muy traumático.

El postparto puede ser un momento muy duro para la mujer, y de eso no hay duda, pero que el tabaco no soluciona nada también es una verdad como una casa. Que todos sepamos, el cigarrillo no duerme al bebé, no le tranquiliza, no le expulsa los gases. El cigarillo no le da el pecho por ti, ni se levanta de madrugada para ver por qué llora. El cigarrillo no te cura la depresión postparto, ni te quita el cansancio, ni te devuelve las horas perdidas de sueño. El cigarrillo no te hace recuperar tu figura ni te quita las estrías. El cigarrillo no cambia pañales ni pone chupetes… entonces, ¿Por qué necesitamos tanto fumar tras dar a luz?

El embarazo es un periodo que te llena de una preciosa motivación para dejar de fumar para no hacer daño a tu hijo. Es cierto que tras el parto ésta decae, pero eso no es motivo para desaprovechar la gran ocasión de haberte «ventilado» varios meses sin tabaco.

Después de estar todo el día luchando, ese cigarrillo me relaja“. Es muy frecuente escuchar comentarios de este tipo. El tabaco no relaja, el tabaco suprime la abstinencia que él mismo produce tras su ausencia. Si aguantas, con los meses desaparecerá.

A parte de todo esto, es importante recordar lo que en otras ocasiones decimos. El fumador es una víctima del problema social del tabaquismo, pero que con los años también se convierte en responsable, participando activamente como agente social influyente en la formación de nuevos fumadores. Así es, si tu fumas, tu hijo crecerá pensando que fumar no puede ser tan malo como dicen “¡Mamá lo hace!“. Esto no quiere decir que tu hijo vaya a fumar con total seguridad, pero si tendrá mayor probabilidades. Seguimos alimentando la problemática social de esta adicción.

Nos desvivimos por darles una buena educación, un buen colegio, buenas amistades, miramos por ellos en todo momento para que tengan un futuro mejor, pero, desgraciadamente, seguimos fumando delante de nuestros hijos. No es cuestión de culpabilizar a nadie, en absoluto, el fumador es una víctima que se merece darse cuenta de que lo es para, así, no dar más el relevo a las nuevas generaciones.

Toda experiencia vital tiene su lado positivo, y un embarazo rebosa de cosas buenas. Aprovecha esa nueva etapa de ser madre para reciclarte y liberarte de esa dichosa adicción. Y recuerda, dejas de fumar por tu hijo, pero sobre todo por ti, si no, cuando el embarazo finalice, el motivo principal desaparecerá y la adicción te empujará a volver. Tú debes ser la promotora central del cambio en todo momento.

En ti está la libertad de vivir sin ataduras

http://www.fumabook.com

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