P- Pablo, ¿qué es lo primero que debería hacer un fumador para dejar de fumar de manera correcta?

R- El primer paso es comprender por qué fuma. La inmensa mayoría piensa que lo hace porque le gusta, porque es un placer, porque le hace feliz o porque le ayuda en sus problemas. Esto le genera al fumador un motivo muy potente para seguir haciéndolo y un gran miedo a dejarlo.

P- Entonces, si esos no son los motivos, ¿qué hay verdaderamente detrás del consumo de tabaco?

R- Simplemente, la necesidad de droga (nicotina) que emite la adicción. La persona fuma para retirar momentáneamente ese malestar que siente por culpa del síndrome de abstinencia. Curiosamente, asumir esta realidad no debería empujarle a seguir fumando sino a resolver esa adicción que le controla.

P- Pero los fumadores sienten que les gusta, ¿acaso esa sensación es irreal?

R- Para nada, es una sensación subjetiva absolutamente normal que se da en la inmensa mayoría de los fumadores. Ahí radica una de las trampas: hacer creer al fumador que lo que siente es lo real. El fumador debe entender que lo que siente no es siempre un fiel reflejo de la realidad. Hay que hacer un pequeño ejercicio de humildad para permitir que el conocimiento entre e inunde nuestra mente: fumamos porque somos adictos, para apaciguar el vulgar llamado “mono”.

P- Después de esto, ¿cuál sería el segundo paso?

R- Elegir unos buenos motivos para dejar de fumar. En contra de lo que la mayoría piensa, no vale cualquiera. Muchos motivos se desinflan con el tiempo. Actúan como un paracaídas que se cierra de golpe y deja al pobre fumador en caída libre.

P- ¿Qué motivos no deberían abanderar el proyecto de dejar de fumar?

R- Aquellos que puedan sufrir fuertes modificaciones en el tiempo. Principalmente los asociados a fechas o eventos («Dejo de fumar porque es uno de enero y empiezo un nuevo año» o «Ahora que voy a cumplir los cincuenta, quiero dejarlo»), los que intentan satisfacer a terceras personas («Lo dejo por mi pareja y mis hijos») y, por último, aquellos sustentados en emociones negativas («Acabo de sufrir un infarto, me da miedo morir» o «Me han diagnosticado un enfisema pulmonar»).

P- ¿Estás diciendo que dejar de fumar por salud no es lo más adecuado? Mucha gente lo ha dejado después de un susto.

R- No, lo que estoy diciendo es que no deberíamos dejarlo por sentir miedo o preocupación, pues son emociones que, tarde o temprano, disminuirán, arrastrando consigo toda la motivación generada y dejando al fumador «sin paracaídas». Otra cosa muy diferente es dejar de fumar por convicción, por querer cuidar la salud. Ahí estaríamos hablando de algo muy distinto de más alta calidad. Lo que no podemos es dejarnos llevar atropelladamente por la angustia o el miedo de algún acontecimiento.

P- Entonces, ¿cuáles serían los motivos correctos al dejar de fumar?

R- En realidad, ya lo hemos dicho. Primero, por una mera cuestión de salud mental: dejar de ser un adicto a una droga que nos controla y que nos hace creer que fumamos porque queremos voluntariamente. Y, segundo, por querer llevar una vida responsable con nuestra salud física, evitando que entre en el organismo toda esa cantidad de sustancias tóxicas y cancerígenas que el tabaco nos aporta. Todo eso lo tenemos que hacer desde la serenidad.

P- ¿Cómo saber que el fumador está siguiendo correctamente estos dos primeros consejos?

R- Todo fumador que diga «Tengo que dejar de fumar», «Necesito dejar de fumar» o «Debo dejar de fumar» no está empezando con buen pie. Un buen síntoma es decir: «Quiero dejar de fumar», aunque en el fondo tenga alguna duda o temor; eso es normal. Pero que nadie se preocupe, con una buena preparación se puede obtener ese deseo. No todo está perdido.

P- Perfecto, me queda absolutamente claro. ¿Qué tercer paso debería dar el fumador?

R- Asumir de una vez por todas que la caída puede ser una parte normal del proceso.

P- ¿Qué implica eso?

R- Pues que si caemos, no significa que hayamos tirado todo nuestro trabajo por la borda o que debamos empezar de cero. La clave es seguir sin fumar, independientemente del número de cigarrillos consumidos. No debemos dejar el intento aislado y seguir a los meses o los años, debemos reanudar la marcha lo antes posible.

P- Claro, eso parece muy fácil, pero en la práctica cuesta. ¿Qué nos recomienda?

R- Que las personas se vean incapaces de seguir se debe a esa sensación de que todo lo logrado no ha servido para nada y, sobre todo, por las sensaciones que eso provoca, y que están relacionadas con la culpa y con la vergüenza. No entender que la caída es parte del proceso es lo que hace que el fumador vuelva a hundirse en el pozo del consumo. La caída es una oportunidad inmejorable para extraer experiencia y aplicarla de ahí en adelante. Eso es lo que nos permite perfeccionar el método.

P- Pero eso puede animar a los fumadores a caer, ¿no te parece? Una excusa para fumar de vez en cuando…

R- Cuando aprendemos a montar en bicicleta, una cosa es caerse y otra muy distinta es tirarse intencionadamente. Lo segundo supondría una auténtica estupidez. La caída debe asumirse como un acontecimiento aislado e inesperado, que aparece de una manera absolutamente extraordinaria. Estar fumando de vez en cuando no es caer, es mantener un consumo intermitente. Es tan importante prevenir la caída como saber interpretarla y gestionarla.

P- Antes de marcharnos, ¿te gustaría dar algún otro consejo?

R- Claro. Los fumadores, en general, no conocen bien su adicción ni la mejor manera de superarla. Por eso les animo a tratarla con profesionales cualificados.

P- ¿Estás hablando de que recomiendas a todo el mundo a tomar la pastilla?

R- No exactamente. Las pastillas son solo una parte del tratamiento. Me refiero a tratar íntegramente su adicción, incluyendo la parte mental y conductual. No nos olvidemos del dato incuestionable que arrojan los estudios y la experiencia clínica: la inmensa mayoría de los fumadores que dejan de fumar únicamente con la pastilla no lo consiguen. Eso nos debe hacer pensar.

P- Pablo, para despedirnos, ¿qué les dirías a todos aquellos fumadores que sienten que no pueden dejarlo?

R- Que no se rindan. La adicción tiene solución. El problema radica en que la mayoría lo intenta dejar solo con fuerza de voluntad, algún método milagroso o simples consejos de andar por casa. La adicción es algo más complejo, pero si se aborda con seriedad y rigor, es completamente superable.

Una respuesta a «Preguntas claves para dejar de fumar»

  1. Avatar de
    Anónimo

    Muchísimas gracias !

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