ERRE CON ERRE CON EL CIGARRITO

Hay fumadores que al dejar de fumar, fuman. Sí, sí… esto no tiene truco ni dobles interpretaciones: hay personas que al dejar de fumar, fuman y no le dan tanta importancia al hecho 😯😯😯😯. Analicemos esta situación.

Lo primero que podemos decir al respecto es que estamos en disposición de afirmar que la persona puede estar sufriendo uno o dos de estos acontecimientos:

1. O no se ha leído nada de nada de Fumabook o no se ha enterado de nada de lo que va una adicción a una droga.

2. O está sometido a un Golpe de Estado Cognitivo brutal por parte del cerebro adicto.

Para la primera situación, la solución es clara: ponerse manos a la obra. La situación 2 es la que nos interesa y es la que vamos a ver en este artículo.

Cuando uno deja de fumar, no puede fumar nada. Y nada es N A D A. Ni mucho, ni poco, ni siempre ni de vez en cuando, ni en cualquier momento, ni en situaciones especiales. CERO ES CERO. Fuera de esto solo podemos contemplar una situación: Que en algún día, la persona se fume uno por error como algo muy excepcional y sirva para entender por qué ha pasado para que no vuelva a suceder (APRENDIZAJE). Obviamente esto no significa que a los dos días de dejarlo uno se pueda fumar tres cigarrillos, ni uno cada viernes ni un paquete porque haya pasado algo malo. NO SE PUEDE FUMAR. Solo se puede contemplar como error, es decir, sería la diferencia entre caerse de una bicicleta o tirarse de la bicicleta (uno es un error a aceptar dentro del aprendizaje de montar en bici, el otro es hacer el tonto).

Si tú eres de esos que fumas de vez en cuando o poca cantidad, debes de dejar de hacerlo de inmediato y tomar una de estas dos opciones:

1. OPCIÓN PRIORITARIA: No volver a coger ni un solo cigarrillo.

2. OPCIÓN ALTERNATIVA: Volver a fumar con normalidad, como hacías antes del intento, sin restricción, sin reducción, sin intentar controlar a la droga.

Hay algunos fumadores que aunque lean o escuchen este consejo, siguen “erre que erre con el cigarrito”. Luchan por estar a medio camino para no tomar ninguna de esas opciones: no quieren estar sin tabaco, pero tampoco se quieren sentir culpable por fumar su cantidad habitual. Fumar menos, supuestamente “controlando” la cantidad, no sirve de nada, solo para hacer la bola de la adicción más grande y más poderosa. Además, lo normal es que tarde o temprano el sujeto vuelva a fumar más, con lo que será un hermosísimo tiempo perdido.

Normalmente, el fumador que se agarra a esta opción de fumar poco, argumenta que así al menos “daña menos a sus pulmones, a su organismo en general”; otras veces creen que puede suponer un paso previo a la victoria, pensando que esta estrategia les facilitará la tarea en el siguiente intento; otras muchas veces lo justifican pensando que al menos es un logro, un triunfo personal a valorar positivamente: “¡He pasado de 20 cigarrillos al día a solo 5!”. Lo siento, nada de esto te será positivo, solo es una clara señal de que sigues bajo el dominio de la adicción.

El fumador debe enfrentarse a su realidad: es adicto a la nicotina, y eso solo se supera interrumpiendo el consumo de la droga. No es posible dejar de fumar fumando.

http://www.fumabook.com

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