Solo con pensar en dejar de fumar me da pena

Recuerdo perfectamente aquellas veces que me paraba a pensar muy seriamente en la idea de dejar de fumar. Motivos no me faltaban: de salud, económicos, etc. Pero por otra parte, imaginarme mi vida sin tabaco me daba pena. No sé cómo describirlo con exactitud, pero me invadía una profunda tristeza que me conducía a elaborar una imagen de mi futura vida sin tabaco sin ilusión, con enfado, con ansiedad, con esa sensación de que me faltara algo. (Sigue en pág.Más información

Por qué no tienes que aconsejar a una persona que no quiere dejar de fumar

Pretender que deje de fumar una persona que se niega a hacerlo, es como intentarle cambiar de equipo de fútbol o modificarle sus creencias religiosas o políticas. En todos estos casos estamos tratando con creencias fuertementes arraigadas. Las fotografías y textos que aparecen en las cajetillas de tabaco, no parecen, ni de lejos, la mejor forma de convencerlos. Y, mucho menos, cuando algún médico se lo recomienda en alguna visita a la consulta. Los consejos de los que ya loMás información

El humo no es lo peor para los niños…

El humo que expulsamos delante de nuestro hijo es malo para su salud, pero mucho peor es el mensaje que le estamos haciendo llegar con nuestra conducta. Para un niño, lo que hace su madre y su padre tiene una gran influencia. No solo por aumentar la probabilidad de que sean fumadores, sino colaborando en esa visión futura que tengan sobre el tabaco y el papel que juega éste en la sociedad. Es decir, no solo se podrán convertir enMás información

¿Voy a dejar de fumar por ellos?

Los motivos que elegimos para dejar de fumar son los pilares sobre los cuales vamos a construir nuestra nueva vida sin tabaco. Cuando construimos un edificio, si lo levantamos sobre una base poco sólida, con el tiempo, puede venirse abajo. Con el tabaco puede pasar algo parecido. (Sigue en pág. 2)Más información