Introducción

Resolviendo dudas
Acabamos de decir que, los fumadores que llevan mucho tiempo sin fumar, suelen afirmar que las ganas desaparecen con el tiempo, que uno deja de acordarse del tabaco y que no se sufre ni se ve alterada la paz ni la tranquilidad una vez se supera la adicción. Sé que muchos de vosotros estaréis pensando ahora mismo que conocéis a alguien que ha dejado de fumar y asegura todo lo contrario, es decir, que no llega a olvidarse del tabaco, que lo echa de menos y que, en muchas ocasiones, desearía fumarse algún cigarrillo. Al respecto he de aclarar lo siguiente. La persona que fuma (sea diaria o esporádicamente) tiende a generar una serie de creencias falsas que llega a creer inconscientemente e, incluso, se las hace creer a los demás. Es decir, en cierta manera, podemos afirmar que, el fumador, suele mentirse a sí mismo y a su entorno. Pues bien, muchos de estos “supuestos exfumadores” que siguen echando de menos el tabaco, son, en el fondo, personas que aún no han eliminado totalmente la droga de sus vidas. Efectivamente, en realidad siguen siendo fumadores, pero no lo reconocen. Hay quienes aseguran llevar 5 años sin fumar, pero cuando indagas en su interior, llegas a descubrir que siguen en contacto con la sustancia, aunque sea muy de vez en cuando. Por ejemplo, pueden fumarse un cigarrillo en algún acto social (boda, partidos de fútbol, etc.), usar esporádicamente parches o chicles de nicotina, o consumir cigarrillos electrónicos, puros o tabaco en pipa, etc. A pesar de todo ello, siguen presumiendo de haber dejado el tabaco. ¡Eso no es dejar de fumar! Lo siento.