Introducción

En aquel tiempo, yo tenía una gran preocupación a la hora de dejar de fumar, y ésta era la idea de que, sin fumar, yo nunca iba a ser igual de FELIZ como lo había sido hasta entonces. Veía imposible (cosa que le ocurre a la inmensa mayoría de los fumadores) que pudiera alcanzar ese punto en el que no deseara fumar, no echara de menos el cigarrillo y pudiera hacer todas las mismas cosas que hacía, pero sin nicotina en la sangre. Fumar realmente me gustaba, y se me hacía muy difícil imaginar mi vida sin hacerlo. Eran más de 20 años fumando más de una cajetilla diaria, y me aterraba iniciar aquel viaje hacia ese lugar desconocido lleno de incertidumbres (ya lo había intentado otras veces y siempre había finalizado con un gran fiasco).