Introducción

En este primer momento, no hice caso al primer grupo, a esa parte de fumadores que no quería dejar de fumar, pues yo no pertenecía a él. Yo llevaba muchos años queriendo ser una persona libre del consumo de esta sustancia adictiva. Por ello, la segunda clave que encontré en esta pequeña investigación fue que, LOS FUMADORES QUE DESEABAN DEJAR DE FUMAR, SE PRESENTABAN ANTE UN GRAN OBSTÁCULO: ENFRENTARSE A UNA VIDA SIN TABACO Y UNAS TERRIBLES CONSECUENCIAS (como las de vivir eternamente malhumorado, nervioso, ansioso, echando de menos fumar, etc.).
Rápidamente llegué a una primera conclusión al combinar estas dos claves claramente opuestas: Los pronósticos que establecíamos los fumadores sobre el hipotético futuro sin tabaco no coincidían con la realidad que me mostraban aquellos que sí lo habían conseguido. Es decir, no había nada de cierto en aquellos temores que sentíamos los fumadores. ¡Algo no encajaba!