Introducción

Tomada nota de este aspecto tan importante, pasé a centrarme en aquellas personas que aún seguían fumando. En este caso, tampoco indagué en los distintos métodos que habían usado sin éxito en el pasado, sino en los motivos por los que ellos creían que no lo habían conseguido o por lo que, ni siquiera, lo habían intentado dejar. Aquí no me encontré una única respuesta tal y como ocurrió en el grupo de exfumadores. En este caso, hallé dos grupos claramente diferenciados:

1.Por un lado, las personas que no querían dejar de fumar (los motivos eran muy diversos y de distinta índole).

2.Y, por otro, aquellos fumadores que querían dejarlo, pero temían sus consecuencias (como vivir con ganas de fumar para siempre, sufrir ansiedad, engordar, etc.). Algunos de estos, además, tenían la sensación de no disponer de las herramientas o características personales necesarias para conseguirlo (por no tener la fuerza de voluntad suficiente, ser muy depresivo, ser muy dependiente de la nicotina, desempeñar un trabajo muy estresante, sufrir importantes problemas personales, etc.).