Capítulo 9

Otro de los fallos habituales al dejar de fumar es pensar que es solo una cuestión de MOTIVACIÓN. Obviamente, tal y como ocurre con la fuerza de voluntad, la motivación es necesaria, pues nos dirige hacia el objetivo de dejar el tabaco, pero no supone en sí una estrategia o técnica que nos asegure el éxito. Toda la motivación que sientas el día previo a dejar de fumar, puede llegar a volatilizarse, en un solo instante, con tan solo empezar a sentir los efectos negativos de la abstinencia (ansiedad, tristeza, ganas imperiosas de fumar, etc.). Por tanto, en este caso, cabe decir igualmente que una correcta motivación no valdrá de mucho si la dirección no es la correcta o la preparación no es la adecuada.
Respecto a la motivación, si es preciso aclarar un aspecto. Tal y como se recoge en Psicología, podemos encontrar dos tipos de Motivación: la extrínseca y la intrínseca. La motivación extrínseca es la que procede de fuera de la conducta que uno va a llevar a cabo. Sería el ejemplo de un niño que estudia porque sus padres le han prometido una moto si aprueba todas las asignaturas. El hijo no estudia porque le guste hacerlo o porque le encante aprender cosas nuevas, lo hace motivado por una fuerza externa: “lograr un premio”. Este premio también podría venir representado por la ausencia de un castigo, “si estudias, no te quito el teléfono móvil”. Por otra parte, encontramos la motivación intrínseca, que es la que viene de la propia conducta que uno tiene en mente efectuar. Un ejemplo es un niño que acude a clases de piano por el mero hecho de aprender y disfrutar de la música. En este caso, la conducta viene motivada intrínsecamente, nadie te la premia.