Capítulo 6

Como podéis apreciar, no son las circunstancias ni las personas que les rodean las que provocan en estos personajes ese cúmulo de sensaciones y emociones negativas. Más bien, podríamos decir que son sus valoraciones personales que hacen de las situaciones vividas las responsables de que se sientan tan mal. Efectivamente, un suceso que aún no ha ocurrido, la mirada de las niñas de la clase o los comentarios de un grupo de familiares no tienen el supuesto “poder” de acelerar el corazón, aumentar la sudoración o generar tristeza y llanto. Lo que activa toda esta cascada de emociones no son los sucesos ni las personas que nos rodean, sino la interpretación que hacemos de ellas, es decir, NUESTROS PENSAMIENTOS. Así es, cuando empezamos a pensar, lo que hacemos es reflexionar sobre las cosas que han sucedido en base al conjunto de creencias que poseemos en nuestra mente. Una persona que tiene mucha experiencia en entrevistas de trabajo y ya ha comprobado que se les da muy bien y que no son tan difíciles, acude algo más tranquila que en la primera ocasión. La situación para Marta y una persona que ya está experimentada en entrevistas profesionales es la misma, lo único que cambia es la valoración que hace cada una de ellas en base a su conjunto de creencias.
Esto que acabamos de ver tiene una especial importancia en la adicción al tabaco, fundamentalmente por la valoración de las situaciones FUTURAS y PRESENTES que se llegan a producir. Voy a explicártelo mejor.