Capítulo 6

Esto que parece muy fácil de asimilar, le cuesta mucho interiorizarlo al fumador. Hay muchos que me dicen haberlo entendido a la perfección, pero cuando comienzan a dejar de fumar se agarran al chicle de nicotina o al cigarrillo electrónico. Entonces les digo: “¿para qué?”. Esto demuestra no haber comprendido correctamente esta cuestión. Si la adicción física no tiene tanto peso, ¿por qué nos empeñamos tanto en seguir metiendo “dosis de nicotina” aunque sea a través de un chicle o un cigarrillo electrónico? ¿Sabes por qué? Porque sigue mandando tu cerebro adicto, te sigue pidiendo su dosis de nicotina. En la práctica, a muchos les cuesta creer que aquello que sienten no viene en su totalidad de la ausencia de nicotina. No pueden aceptar que esa desagradable experiencia esté siendo elaborada por ellos mismos (por sus pensamientos). Esta situación es la que, habitualmente, me encuentro en los fumadores con mayor dificultad a la hora de dejar de fumar. En el fondo, su cerebro adicto hace que el tema de las creencias erróneas le entren por un oído y le salgan por el otro, centrándolos principalmente en la búsqueda de “algo” que les suprima ese malestar que, según ellos, está provocado total o principalmente por la falta de nicotina en su cuerpo. Entonces, visto todo esto, ¿NO SERÍA MEJOR TRATAR LAS CREENCIAS ERRÓNEAS? Así es, ésa es la clave para dejar de fumar. Muchos refieren haber dejado de fumar con pastillas, pero a los meses han vuelto. Las pastillas podrán mitigarte el proceso las primeras semanas o meses, pero cuando te suceda algo en la vida que ponga en pie de guerra a tus distorsiones cognitivas, ¿qué sucederá?… pues que volverás a fumar. Algunos vuelven a los meses de haberlo dejado porque le han echado del trabajo. ¿Estará el chicle de nicotina para ayudarte en esos momentos? ¿O tu cerebro “aún adicto” te dirá que no puedes soportar la situación de desempleo sin un cigarrillo en la boca? En efecto, muchos vuelven ante un suceso vital negativo (enfermedad o pérdida de un ser querido, una situación de desempleo, una crisis en la relación de pareja), y ahí siguen activas esas distorsiones cognitivas que las pastillas en su día no pudieron destruir. Por eso, desde Fumabook te instamos a trabajar en ello.