Capítulo 5

En algunos casos, el primero es consecuencia del segundo. Es decir, cuando el miedo es atroz, el deseo de dejar de fumar queda anulado (“me da pánico dejar de fumar”). En otras muchas ocasiones, éste no es el motivo. Es el caso en el que el proceso de supresión del deseo se produce sin que el fumador se entere. Es decir, no es consecuencia de un miedo consciente, sino de la adquisición de otra clase de creencias erróneas del tipo: “fumar no es tan nocivo”, “fumo porque me gusta y hago con mi vida lo que me da la gana” o “fumo porque soy libre para hacerlo”. La función principal de estas distorsiones cognitivas no es la de generar miedo, sino la de desarrollar otro engaño más profundo que hace creer al propio fumador que es él (y no su cerebro adicto) el que elige libremente seguir fumando. Intentaré explicarte esto mejor. La disonancia cognitiva que produce fumar, hace que generemos creencias erróneas. Estas creencias pueden ir encaminadas a lograr dos objetivos bien distintos: