Capítulo 5

Esto mismo que se representa en esta alegoría, es lo que sucede en el cerebro de los adictos a la nicotina y otras drogas. La adicción no solo no te deja ver la verdadera realidad, sino que, cuando intentamos mostrártela, te la niega, te la oculta y te la distorsiona. Todas esas creencias falsas que te impiden dejar de fumar, no dejan de ser sombras parciales e inexactas de una realidad falsa que te induce el cerebro adicto. Tal y como le pasó al prisionero, la persona que deja la droga, necesita de un tiempo para que sus ojos se acomoden a la luz intensa del sol y pueda darse cuenta, así, que ni le gustaba fumar ni le hacía falta para ser feliz. Requerirá de un proceso de adaptación, de Aprendizaje ante esta nueva situación. La luz de un nuevo día sin tabaco podrá cegarte, haciéndote creer que deambulas por una tenebrosa oscuridad: la ABSTINENCIA. No tengas dudas que, pronto, tus ojos se adaptarán, pudiendo comprobar, por sí solos, la irrealidad del mundo que había construido frente a ti tu malvado cerebro adicto.