Capítulo 5

Resolviendo dudas

En este capítulo hemos empezado a poner “en jaque” a tu cerebro adicto. Ésta es una tarea complicada, pues es el mismo cerebro que hace que leas, razones e interpretes mis palabras. Caminamos por un campo de minas. No obstante, yo sé que, en el fondo de tu ser, aún perdura tu versión “no fumadora” de ti (la que debía haber sido y no pudo por culpa del tabaco), por allí escondida, muerta de miedo, pero deseando acabar con esta terrible adicción. Digo poner en “jaque” porque cuestionamos tu capacidad de razonar, de discernir, de opinar y de elegir sobre tu adicción, y eso no le gusta a nadie. No es agradable que te digan que te estás equivocando. Pero no debes sentirte mal, no eres tú el error, no se cuestionan tus capacidades reales, sino todo lo contrario. Lo que te quiero decir es que tu mente es maravillosa, pero que una estúpida droga ha hecho que no funcione como debería. Debes rebelarte ante ese golpe de estado mental, debes aniquilar a tu dictador y lograr vivir sin esa sensación de que sin fumar no puedes estar.
Siempre escuchamos eso de que el cerebro humano es una máquina perfecta. Realmente, deberíamos decir que es la máquina biológica más perfecta hallada hasta ahora en nuestra naturaleza, pero de ahí a afirmar que es perfecta, hay un largo camino.