Capítulo 4

4. Recordemos que, en cuarto lugar, había establecido un grupo indeterminado donde se generan creencias erróneas muy peculiares, pero, no por ello, raras. Incluso puedo afirmar que, algunas de ellas, son muy frecuentes. Una muy común y a la que le dedicaremos más tiempo en un capítulo posterior, es la creencia relacionada con el hedonismo (la búsqueda de placer) “fumo porque me gusta”. Hay otras como la que hace referencia a la libertad individual, “fumo porque soy libre y hago con mi vida y mi cuerpo lo que me da la gana”, etc. Otras son: “de algo hay que morir”, “yo soy así y no puedo cambiar”, etc. Estas creencias suelen estar muy relacionadas con las de los otros grupos, principalmente con los que “niegan el problema/solución” o, incluso, con las distorsiones sobre la capacidad para dejar de fumar (encubiertas voluntaria o involuntariamente a nivel del subconsciente). Podría catalogarlas como las creencias erróneas más confusas y graves. Son la representación más nítida del golpe de estado mental que produce nuestro cerebro adicto dictador sobre nuestra racionalidad. Intentar lograr que este tipo de fumadores quiera dejar de fumar suele ser una tarea muy costosa, ya que son creencias erróneas no fundamentadas en argumentos claros y detectables que se puedan rebatir. Razonar con ellos puede terminar en una absurda discusión o con su enojo.