Capítulo 4

3. En tercer lugar, aparecen las que suelen poseer, en mayor proporción, los buscadores de soluciones, es decir, los que, a pesar de las dificultades, quieren dejar de fumar y por ello indagan sobre cuál es la forma más efectiva de hacerlo. Son las más frecuentes en la población fumadora. Aquí encontramos principalmente dos categorías de distorsiones:

a) Las relacionadas con LA CAPACIDAD PARA DEJAR DE FUMAR. Son creencias erróneas que te orientan a la idea de que no puedes dejar el tabaco, y pueden ser de naturaleza interna o externa:

i. Interna. Soy incapaz: pues lo he intentado muchas veces y siempre he fracasado; tengo un problema actual (tristeza, ansiedad, etc.); soy un enfermo adicto muy dependiente; ignoro cómo dejarlo; soy débil; no tengo autoestima; no tengo fuerza de voluntad, etc.

ii. Externa. No puedo lograrlo: vivo con fumadores y eso me lo dificulta; tengo problemas personales (cuido de un padre enfermo, tengo muchos hijos); tengo un trabajo de mucha responsabilidad o muy estresante; etc.

b) Las relacionadas con MI FUTURO HIPOTÉTICO SIN TABACO O LAS CONSECUENCIAS DE DEJAR DE FUMAR. Éstas son las más frecuentes. Son creencias orientadas a los efectos negativos que puede tener para el fumador el hecho de dejar de consumir la droga. Las encontramos principalmente a tres niveles:

i. Físico: engordaré; estaré estreñido; etc.

ii. Psicológico: Estaré triste o con ansiedad, seré más infeliz, no me podré concentrar, dormiré peor, estaré irritable, las ganas de fumar me durarán toda la vida, los síntomas de la abstinencia no llegarán a desaparecer del todo, etc.

iii. Sociales: Me afectará al desempeño de mi trabajo, influirá negativamente a mi relación de pareja o con mis hijos/as, no me encontraré bien en las reuniones de trabajo o familiares, no me lo pasaré igual en las fiestas o comidas, etc.