Capítulo 4

1. En primer lugar, nos encontramos el grupo de distorsiones cognitivas que suelen poseer en mayor medida los fumadores que niegan el problema (decimos “en mayor medida” porque los fumadores suelen tener una mezcla de ellas. Lo que les diferencia es el mayor o menor peso que le dé a cada tipo de creencia errónea). Aquí solemos encontrar distorsiones cognitivas relacionadas con los EFECTOS NOCIVOS DEL TABACO.

Éstas podemos clasificarlas, a su vez, en tres categorías:

a) Las relacionadas con las creencias del tipo: “fumar no es tan malo, porque si no, no permitirían su comercialización, no lo fumarían, por ejemplo, los médicos”; o del tipo “no solo no es malo, sino que, además, en mí, tiene efectos beneficiosos (me relaja, me ayuda a concentrarme, etc.)”.

b) Las relacionadas con las creencias del tipo: “lo que yo fumo no es tan malo” (bien por la cantidad: “fumar 4 cigarrillos al día no es perjudicial”; bien por la clase de tabaco: “yo fumo light, eso no es tan nocivo”), etc.

c) Las relacionadas con las creencias del tipo: “fumar es malo pero…: a) a mí no me perjudicará; b) si me afecta ya tendré tiempo de dejarlo; c) en mi caso, si lo dejo, será peor el remedio que la enfermedad; d) en mí tiene efectos beneficiosos; e) conozco a muchos ancianos que han fumado toda su vida y han tenido una salud de hierro; f) hay cosas peores como la contaminación ambiental o los aditivos que se les echa a los alimentos industriales; etc.”.